El acero es uno de los materiales que sostienen literalmente la construcción moderna: aparece en la estructura de un edificio de oficinas, en las armaduras ocultas de un forjado de hormigón, en una barandilla de inoxidable, en una fachada de cortén o en un simple clavo galvanizado. Pero hablar de “acero” como si fuera un único producto es tan impreciso como hablar de “madera” sin distinguir un pino de una haya. Existen muchos tipos de acero en la construcción, cada uno con una composición, un tratamiento y un uso específico, y elegir el equivocado puede significar desde un sobrecoste innecesario hasta una patología grave por corrosión.
En esta guía repasamos los aceros que de verdad importan en obra: el estructural laminado con el que se levantan las estructuras metálicas, el corrugado y el mallazo que arman el hormigón, el acero de pretensar de alta resistencia, y los aceros pensados para resistir la intemperie como el galvanizado, el inoxidable y el cortén. Veremos para qué sirve cada uno, cómo se designan, cómo se comportan frente a la corrosión y qué hay que hacer para protegerlos del fuego. El objetivo es que sepas distinguirlos y entiendas por qué un proyecto pide uno u otro.
Resumen rápido
- Estructura metálica vista u oculta: acero estructural laminado (perfiles y chapa).
- Armar hormigón (vigas, pilares, zapatas): acero corrugado en barras, o mallazo en soleras y losas.
- Tableros de puentes y grandes luces pretensadas: acero de pretensar de alta resistencia.
- Exteriores y ambientes húmedos económicos: acero galvanizado (protegido con zinc).
- Máxima durabilidad y estética anticorrosión: acero inoxidable o, para fachadas de aspecto oxidado estable, acero cortén.
¿Dudas entre estructura de acero o de hormigón? Compáralas a fondo.
Ver hormigón vs acero →Datos clave
- El acero es una aleación de hierro y carbono; un mayor contenido de carbono lo hace más duro pero menos dúctil.
- En estructuras se usan aceros de bajo carbono, soldables y dúctiles, como el S275 y el S355.
- Las armaduras del hormigón se designan B 500 S (soldable) o B 500 SD (alta ductilidad).
- El acero del pretensado supera los 1.700 N/mm² de resistencia, frente a los 275-355 del estructural común.
- El zinc del galvanizado protege de forma sacrificial: se corroe antes que el acero.
- El inoxidable debe al menos un 10,5 % de cromo su resistencia a la corrosión.
- El acero pierde la mitad de su resistencia hacia los 500-600 °C: por eso necesita protección al fuego.
Qué es el acero y cuáles son sus propiedades
El acero es una aleación de hierro y carbono, con un contenido de carbono que en construcción rara vez supera el 0,25 %. Esa pequeña proporción es decisiva: poco carbono da un acero blando, dúctil y fácil de soldar, ideal para estructuras que deben deformarse antes de romper; mucho carbono lo endurece pero lo vuelve frágil, más propio de herramientas que de vigas. A la base de hierro y carbono se le añaden, según el tipo, otros elementos de aleación como manganeso, silicio, cromo, níquel, cobre o molibdeno, que modifican la resistencia, la tenacidad o el comportamiento frente a la corrosión.
Las propiedades que importan en obra son varias. El límite elástico marca la tensión que el acero soporta sin deformarse de forma permanente, y es el valor que da nombre a muchos aceros (un S275 tiene 275 N/mm²). La resistencia a tracción es donde el acero brilla frente al hormigón, que apenas resiste tracciones. La ductilidad permite que la estructura avise con grandes deformaciones antes de colapsar, algo esencial en seguridad y en zonas sísmicas. La soldabilidad condiciona cómo se unen los elementos. Y, frente a sus virtudes, dos talones de Aquiles: el acero se corroe en contacto con humedad y oxígeno, y pierde resistencia con el calor, dos problemas que obligan a protegerlo y que tratamos más adelante.
Acero estructural y laminado
El acero estructural es el que forma las estructuras metálicas: pilares, vigas, correas, cerchas y arriostramientos de naves industriales, edificios de oficinas, aparcamientos o pabellones. Se fabrica laminando el acero en caliente para darle forma, de ahí el nombre de acero laminado. El resultado son los perfiles normalizados que todo el sector conoce: las series IPE e IPN (de sección en doble T para vigas), las HEB, HEA y HEM (más anchas, para pilares y vigas muy cargadas), los perfiles UPN en U, los angulares L, los tubos huecos estructurales y la chapa laminada. Existe además el acero conformado en frío, de menor espesor, usado en perfiles ligeros tipo C y Z para correas y entramados.
En España y Europa estos aceros se designan con la letra S (de steel) seguida del límite elástico: los más habituales son el S235, el S275 y el S355, este último cada vez más extendido porque a igualdad de sección aporta más capacidad. La gran ventaja del acero estructural es la relación entre resistencia y peso: permite grandes luces sin apoyos intermedios, secciones esbeltas y un montaje rápido y en seco, ya que las piezas llegan prefabricadas de taller y se atornillan o sueldan en obra. A cambio, exige cuidar dos frentes: la protección contra la corrosión (galvanizado o pintura) y la protección frente al fuego, porque un perfil desnudo pierde capacidad portante muy rápido en un incendio. Puedes ver sus usos en detalle en la ficha de acero estructural.
| Tipo de acero | Uso principal en construcción |
|---|---|
| Estructural laminado (S275, S355) | Estructuras metálicas: pilares, vigas, naves |
| Corrugado (B 500 S/SD) | Armaduras de hormigón armado |
| Mallazo (malla electrosoldada) | Soleras, losas y muros: armado en retícula |
| Pretensar (Y 1860) | Vigas y tableros pretensados de gran luz |
| Galvanizado | Exteriores: cerramientos, barandillas, herrajes |
| Inoxidable | Ambientes corrosivos, fachadas, sanitario |
| Cortén | Fachadas y elementos vistos con pátina estable |
Acero corrugado y mallazo
El acero más usado en obra por toneladas no es el de las estructuras metálicas, sino el que va escondido dentro del hormigón. El hormigón resiste muy bien la compresión pero es débil a tracción, así que se combina con barras de acero que absorben esas tracciones: nace así el hormigón armado. Para que el acero y el hormigón trabajen juntos, las barras llevan unos resaltos llamados corrugas que mejoran la adherencia, de ahí el nombre de acero corrugado. Las barras se suministran en diámetros normalizados (8, 10, 12, 16, 20, 25 mm, etc.), se cortan, se doblan según los planos de armado y se atan formando las jaulas de vigas, pilares, zapatas y muros.
La designación normalizada en España es B 500 S o B 500 SD: la B indica acero para hormigón armado, el 500 es el límite elástico en N/mm² y la S que es soldable; la D adicional señala alta ductilidad, exigida en estructuras que deben disipar energía, como las de zonas sísmicas. Cuando hay que armar grandes superficies planas (soleras, losas de forjado, muros de sótano), atar barra a barra sería lentísimo: ahí entra el mallazo o malla electrosoldada, una retícula prefabricada de alambres soldados en cuadrícula que se coloca en paños y reparte el armado de forma homogénea. Acelera enormemente el montaje y controla la fisuración por retracción. Tienes más detalle en las fichas de acero corrugado, malla electrosoldada y hormigón armado.
Acero de pretensar
El acero de pretensar es un acero muy especial: de altísima resistencia, muy por encima del corrugado o el estructural. Mientras un B 500 ronda los 500 N/mm² de límite elástico y un S355 los 355, los aceros de pretensar superan con holgura los 1.700 o 1.800 N/mm² de resistencia a tracción (designaciones tipo Y 1860). Se presentan como alambres, cordones (varios alambres trenzados) o barras, todos pensados para ser tensados con gatos hidráulicos antes de poner el hormigón en carga.
La idea del pretensado es ingeniosa: en lugar de dejar que el hormigón se fisure cuando trabaja a tracción, se le introduce una compresión previa tensando los cables de acero. Así, cuando llegan las cargas de servicio, el elemento apenas se fisura y puede salvar luces mucho mayores con menos canto. Esto permite vigas de puente, tableros, jácenas de grandes naves o forjados de losa pretensada que con armado convencional serían inviables. Hay dos variantes: el pretensado propiamente dicho, donde los cables se tensan antes de hormigonar (típico de prefabricados), y el postesado, donde se tensan una vez fraguado el hormigón a través de vainas. Por la enorme energía acumulada en esos cables, su fabricación, colocación y protección frente a la corrosión están muy reguladas. Más información en la ficha de acero pretensado.
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Abrir el comparador de materiales →Acero galvanizado
El acero galvanizado es acero al carbono común al que se le aplica un recubrimiento de zinc para protegerlo de la corrosión. El método más resistente es el galvanizado en caliente, en el que la pieza se sumerge en un baño de zinc fundido a unos 450 °C y se forma una capa metalúrgicamente unida al acero; existe también el galvanizado electrolítico, de capa más fina, para piezas pequeñas. Lo encontramos en cerramientos, vallados, barandillas, herrajes, perfilería, conductos, bandejas eléctricas y multitud de elementos expuestos a la intemperie.
Lo interesante del galvanizado es cómo protege. El zinc actúa de dos formas: por un lado hace de barrera física aislando el acero del aire y la humedad; por otro, ofrece protección catódica o sacrificial, es decir, si la capa se raya y queda acero expuesto, el zinc se corroe preferentemente antes que el hierro, “sacrificándose” para mantener el acero intacto. Eso da una tolerancia muy útil frente a pequeños daños. La contrapartida es que la capa de zinc se consume con el tiempo: su duración depende del espesor y de la agresividad del ambiente (no dura lo mismo en interior seco que junto al mar). Por eso, en ambientes muy corrosivos o donde no se admite mantenimiento, se recurre al inoxidable. Compáralos en galvanizado vs inoxidable y revisa la ficha de acero galvanizado.
Acero inoxidable
El acero inoxidable resuelve el problema de la corrosión desde la propia aleación, no con un recubrimiento. La clave está en el cromo: a partir de un 10,5 % de cromo, el acero forma en su superficie una finísima capa pasiva de óxido de cromo, invisible, muy estable y, lo más importante, autorregenerable: si se raya, vuelve a formarse en contacto con el oxígeno. Esto le da una durabilidad enorme sin necesidad de pintura ni galvanizado. Muchos inoxidables añaden además níquel (que mejora la tenacidad y la conformabilidad) y molibdeno (que aumenta la resistencia a cloruros, clave en ambiente marino).
En construcción los más habituales son los austeníticos, como el clásico AISI 304 para usos generales y el AISI 316 cuando hay cloruros (costa, piscinas, industria), gracias a su molibdeno. Se emplea en barandillas, pasamanos, fachadas, anclajes, fijaciones, equipamiento sanitario, cocinas industriales y, cada vez más, en armaduras de hormigón expuestas a ambientes muy agresivos donde el corrugado normal se corroería. Su pega es el coste, varias veces superior al del acero común, y que no todos los inoxidables son igual de “inoxidables”: elegir mal la calidad puede provocar manchas o picaduras. Tienes el detalle en la ficha de acero inoxidable y una comparación útil en acero vs aluminio.
Acero cortén
El acero cortén (a veces escrito corten) es un acero aleado con cobre, cromo, níquel y fósforo cuyo comportamiento frente a la corrosión es muy peculiar y aprovechado como recurso estético. A diferencia del acero común, cuyo óxido es poroso, se desprende y deja expuesto más metal en un ciclo sin fin, el cortén forma una pátina de óxido compacta y adherente de color marrón anaranjado que actúa como barrera protectora: una vez estabilizada, frena la penetración de la corrosión hacia el interior. Es decir, se oxida en superficie precisamente para dejar de oxidarse en profundidad.
Esa pátina característica ha convertido al cortén en un material muy apreciado en arquitectura y paisajismo: fachadas, celosías, esculturas, jardineras, muros y mobiliario urbano con ese aspecto cálido y envejecido. Ahora bien, no es mágico: necesita ciclos de humectación y secado para que la pátina se estabilice; si permanece constantemente húmedo o expuesto a cloruros (ambiente marino, sales de deshielo) la corrosión no se detiene y avanza como en un acero normal. Además, durante los primeros años suelta lavados de óxido que pueden manchar pavimentos, hormigón o piedra cercanos, algo que hay que prever en el diseño con goterones y drenajes. Más información en la ficha de acero cortén.
Corrosión y protección del acero
La corrosión es el gran enemigo del acero: en presencia de oxígeno y humedad, el hierro se oxida y, salvo en el cortén o el inoxidable, ese óxido es expansivo y poroso, va comiendo la sección y, en el hormigón armado, puede llegar a reventar el recubrimiento desde dentro (el famoso “cáncer del hormigón”). La velocidad de corrosión depende sobre todo de la agresividad del ambiente: las normas la clasifican en categorías (de C1, interior seco, a C5 y CX, ambientes industriales o marinos muy severos), y la protección debe dimensionarse según esa categoría y los años de vida útil que se pidan.
Las estrategias de protección son varias y a menudo combinadas. En estructura metálica vista lo habitual es el galvanizado en caliente, los sistemas de pintura por capas (imprimación más acabado) o la combinación de ambos (sistema dúplex). En hormigón armado, la primera defensa es el propio hormigón: un recubrimiento suficiente y de buena calidad mantiene el acero en un entorno alcalino que lo pasiva; cuando el ambiente es muy severo se recurre a mayores recubrimientos, hormigones más impermeables, armaduras galvanizadas o de inoxidable, e incluso protección catódica. La elección del tipo de acero es en sí misma una decisión de durabilidad: inoxidable o cortén donde el mantenimiento sea inviable, galvanizado donde haya exposición pero acceso para revisión, y acero común protegido donde el ambiente sea benigno.
| Situación | Protección recomendada |
|---|---|
| Interior seco (C1-C2) | Pintura o acero común protegido |
| Exterior con acceso a mantenimiento | Galvanizado en caliente o pintura |
| Ambiente marino o industrial (C5/CX) | Inoxidable, sistema dúplex o galvanizado grueso |
| Fachada vista sin mantenimiento | Cortén o inoxidable |
| Armadura en hormigón agresivo | Recubrimiento amplio, galvanizado o inoxidable |
Comportamiento frente al fuego
El acero no arde ni propaga llama, pero tiene un problema serio en un incendio: pierde resistencia con la temperatura. A medida que se calienta, su límite elástico y su módulo caen; hacia los 500-600 °C conserva aproximadamente la mitad de su capacidad, y por encima de esas temperaturas la pérdida es rápida. Como un incendio ordinario alcanza con facilidad esos valores, una estructura metálica desnuda puede deformarse y colapsar mucho antes de lo que dura el fuego. Por eso la normativa exige garantizar una resistencia al fuego mínima, expresada en minutos durante los que el elemento debe mantener su función (R30, R60, R90, R120…).
Para lograrlo se protege el acero con distintos sistemas. Las pinturas intumescentes son muy usadas en estructura vista: con el calor se hinchan formando una espuma carbonosa que aísla el perfil y retrasa su calentamiento, manteniendo el aspecto esbelto del acero. Los morteros y proyectados ignífugos aportan mucha protección a bajo coste cuando la estructura queda oculta. Las placas de protección (cartón-yeso especial, silicatos, lana de roca) encajonan el perfil. Y, de forma natural, el hormigón que recubre las armaduras protege muy bien el acero, una de las grandes ventajas estructurales del hormigón armado frente a la estructura metálica. El sistema concreto se elige según los minutos exigidos, la sección del perfil (su “factor de masividad”) y si la estructura va vista u oculta.
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Leer qué material elegir para una casa →Errores comunes
- Confundir galvanizado con inoxidable y usar galvanizado en un ambiente marino donde el zinc se consume en pocos años.
- Pedir acero corrugado normal para un detalle visto pensando que “no se verá oxidar”: el óxido del acero común mancha y degrada.
- Olvidar la protección contra el fuego en estructura metálica vista y descubrir el sobrecoste a posteriori.
- Dejar el acero cortén en contacto permanente con agua o cloruros y que la pátina nunca se estabilice.
- No prever los lavados de óxido del cortén y manchar pavimentos y fachadas cercanas.
- Usar un inoxidable de calidad insuficiente (un 304 donde tocaba un 316 con molibdeno) en ambiente con cloruros.
- Reducir el recubrimiento de las armaduras de hormigón, comprometiendo su durabilidad frente a la corrosión.
- Mezclar el acero del pretensado con el del armado pasivo como si fueran intercambiables: tienen exigencias muy distintas.
Cómo elegir el acero
- Define la función: ¿es estructura (laminado), armado de hormigón (corrugado o mallazo) o gran luz pretensada?
- Valora el ambiente: interior seco, exterior, industrial o marino; cuanto más agresivo, más protección o mejor aleación.
- Decide el mantenimiento: si no habrá acceso para revisar y repintar, inclínate por inoxidable o cortén.
- Piensa en la estética: el cortén aporta un acabado característico; el inoxidable, un aspecto limpio y duradero.
- No olvides el fuego: si la estructura es metálica, presupuesta desde el inicio la protección (intumescente, mortero o placa).
- Ajusta el coste: el inoxidable es caro; resérvalo para donde de verdad compense frente a un galvanizado bien dimensionado.
- Sigue el proyecto: en estructura y armaduras, el tipo, la clase y la ductilidad del acero los fija el cálculo del proyectista.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipos de acero se usan en la construcción?
Los principales son el acero estructural laminado (perfiles y chapa para estructuras metálicas), el acero corrugado y el mallazo (armaduras para hormigón armado), el acero de pretensar (cables y alambres de alta resistencia), el galvanizado (protegido con zinc), el inoxidable (con cromo, anticorrosión) y el cortén (que forma una pátina estable). Cada uno responde a una necesidad distinta de resistencia, durabilidad o acabado.
¿Cuál es la diferencia entre acero corrugado y mallazo?
El acero corrugado son barras individuales con resaltos (corrugas) que se cortan, doblan y atan a medida para armar vigas, pilares y zapatas. El mallazo o malla electrosoldada es una retícula prefabricada de alambres soldados en cuadrícula que se coloca en paños grandes, como soleras y losas, donde acelera mucho el montaje frente a atar barra a barra.
¿Qué significa B 500 S en una barra de acero?
Es la designación normalizada del acero para armaduras según la norma española y europea. La B indica acero para hormigón armado, el 500 es el límite elástico en N/mm² y la S significa soldable. La variante B 500 SD añade la D de ductilidad alta, exigida en zonas sísmicas y estructuras que deben absorber energía.
¿El acero galvanizado es lo mismo que el inoxidable?
No. El galvanizado es acero al carbono normal recubierto con una capa de zinc que lo protege de la corrosión de forma sacrificial; si se raya, el zinc sigue protegiendo, pero la capa se consume con los años. El inoxidable lleva cromo en su propia aleación, formando una capa pasiva que se regenera sola; es mucho más duradero y caro, y se usa cuando el galvanizado no basta.
¿Por qué se oxida el acero cortén y no se cae a trozos?
El cortén está aleado con cobre, cromo y níquel, lo que hace que su óxido superficial sea compacto y adherente. Esa pátina marrón estable actúa como barrera y frena la corrosión hacia el interior, a diferencia del óxido del acero común, que es poroso y se desprende dejando expuesto más metal. Necesita ciclos de humedad y secado para estabilizarse.
¿Cómo se protege la estructura de acero frente al fuego?
El acero no arde, pero pierde resistencia con el calor: hacia los 500-600 grados conserva la mitad de su capacidad. Para alcanzar la resistencia al fuego exigida se usan pinturas intumescentes que se hinchan formando una espuma aislante, morteros proyectados, placas de protección o recubrimientos de hormigón. La solución se dimensiona según los minutos de resistencia (R30, R60, R90) que pida la normativa.
¿Acero u hormigón para una estructura?
Depende del proyecto. El acero permite luces grandes, montaje rápido y secciones esbeltas, pero exige protección contra fuego y corrosión. El hormigón armado es más económico en muchos casos, resiste bien el fuego de forma natural y es muy rígido, pero es más pesado y lento de ejecutar. Muchas obras combinan ambos en estructuras mixtas. Puedes compararlos en detalle en nuestra guía de hormigón frente a acero.
Recursos relacionados
Acero estructural
Perfiles y chapa laminada para estructuras metálicas.
MaterialAcero corrugado
Barras con corrugas para armar el hormigón.
MaterialMalla electrosoldada
Mallazo para soleras, losas y muros.
MaterialAcero inoxidable
Aleación con cromo de alta resistencia a la corrosión.
MaterialAcero cortén
Pátina estable de aspecto oxidado para fachadas.
ComparativaGalvanizado vs inoxidable
Cuál elegir según ambiente y mantenimiento.
Conclusión
No existe “el acero” de la construcción, sino una familia de aceros pensados para cometidos distintos: el laminado levanta estructuras, el corrugado y el mallazo arman el hormigón, el pretensado salva grandes luces, y el galvanizado, el inoxidable y el cortén resuelven la durabilidad en ambientes exigentes cada uno a su manera. Elegir bien empieza por identificar la función, el ambiente y las expectativas de mantenimiento, y termina por respetar lo que indica el proyecto en los elementos estructurales.
Por encima del tipo concreto, conviene recordar las dos asignaturas pendientes de cualquier acero: la corrosión y el fuego. Resolverlas desde el diseño, con la aleación o el recubrimiento adecuados y con una protección al fuego correctamente dimensionada, es lo que separa una estructura duradera y segura de una fuente de problemas a medio plazo. Si dudas entre acero y otros materiales, apóyate en nuestras comparativas, las herramientas de cálculo y el comparador para tomar una decisión fundamentada.