Acero recubierto de una capa de zinc que lo protege de la corrosión. Combina la resistencia del acero con una durabilidad mucho mayor a la intemperie.
El acero galvanizado es acero recubierto con una capa de zinc para protegerlo de la corrosión; si quieres el detalle del proceso, lo desarrollamos en la guía sobre qué es el acero galvanizado. Combina así lo mejor de dos mundos: la resistencia y el precio del acero con una durabilidad a la intemperie mucho mayor que la del acero desnudo. Es una solución muy extendida porque no altera las propiedades mecánicas del acero base y aporta una protección homogénea incluso en geometrías complejas.
El zinc protege de dos formas. Por un lado actúa como barrera física entre el acero y el ambiente; por otro, ofrece protección catódica: si el recubrimiento se raya, el zinc se corroe (se “sacrifica”) antes que el acero, manteniéndolo protegido incluso en los bordes. Por eso resiste arañazos y cortes mejor que una simple pintura.
Además, en el galvanizado en caliente el zinc no queda simplemente depositado, sino que reacciona con el acero formando capas intermetálicas de zinc-hierro firmemente ancladas al metal base, más duras incluso que el propio acero. Esto le da una resistencia a la abrasión y a los golpes muy superior a la de los recubrimientos pintados.
El más duradero es el galvanizado en caliente (inmersión en zinc fundido), que da capas gruesas para exterior; el electrolítico es más fino, para interior o piezas pequeñas. El zinc se consume lentamente con el tiempo, dando vidas de 25 a más de 50 años según el ambiente, en línea con lo que vemos al comparar la vida útil de los materiales de construcción. Su talón de Aquiles es la soldadura, que quema el recubrimiento y obliga a repararlo con pintura rica en zinc.
El consumo del zinc es muy lineal y predecible, lo que permite estimar la vida útil conociendo el espesor inicial (regulado por la UNE-EN ISO 1461) y la agresividad del ambiente. Conviene evitar el contacto directo con cobre o con sus sales, que aceleran el desgaste por par galvánico, y proteger los bordes tras cortes o taladros realizados en obra.
Es habitual en estructuras y elementos a la intemperie: vallas, barandillas, perfilería y mobiliario urbano. Frente al acero inoxidable, es bastante más económico —en la comparativa entre acero inoxidable y galvanizado detallamos cuándo compensa cada uno—; frente al acero estructural desnudo, mucho más duradero.
Es acero recubierto con una capa de zinc que lo protege de la corrosión. El zinc actúa como barrera y se sacrifica antes que el acero si se daña la superficie.
El inoxidable resiste la corrosión por su composición (lleva cromo) y es más caro; el galvanizado es acero normal protegido con zinc, más económico pero con una capa que se consume con el tiempo.
Según el ambiente y el espesor de zinc, puede durar de 25 a más de 50 años antes de necesitar mantenimiento.
Sí, pero la soldadura quema el zinc de la zona, que hay que reparar después con pintura rica en zinc para no perder la protección.
Aguanta bien, pero en ambientes marinos muy agresivos conviene un galvanizado de mayor espesor o recurrir al acero inoxidable.
Dos metales clave en construcción: el acero ofrece máxima resistencia y rigidez a menor coste; el aluminio es mucho más ligero y resistente a la corrosión.
Ver comparativaDos metales resistentes a la corrosión: el aluminio es mucho más ligero y económico; el acero inoxidable es más resistente, duro e higiénico.
Ver comparativaDos formas de evitar la corrosión del acero: el galvanizado protege con una capa de zinc y es económico; el inoxidable resiste por composición y es más duradero.
Ver comparativaLos dos materiales estructurales por excelencia: el hormigón gana en coste, resistencia al fuego e inercia; el acero en rapidez, ligereza y grandes luces.
Ver comparativaBarras de acero con resaltos (corrugas) que se embeben en el hormigón como armadura. Asumen los esfuerzos de tracción que el hormigón no resiste.
Ver ficha AceroAcero autopatinable que forma una capa de óxido estable y protectora. De aspecto oxidado característico, se usa en fachadas, esculturas y mobiliario urbano sin mantenimiento.
Ver ficha AceroAleación de hierro y carbono de alta resistencia, fabricada en perfiles laminados. Permite estructuras ligeras, esbeltas y de montaje rápido, totalmente reciclables.
Ver ficha AceroAleación de acero con cromo que forma una capa pasiva resistente a la corrosión. Se usa donde la durabilidad, la higiene o la estética son críticas.
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