Aleación de hierro y carbono de alta resistencia, fabricada en perfiles laminados. Permite estructuras ligeras, esbeltas y de montaje rápido, totalmente reciclables.
El acero estructural es la referencia cuando se buscan estructuras ligeras y de grandes luces. Su elevada relación resistencia/peso permite secciones mucho más esbeltas que las del hormigón armado, y su fabricación en taller garantiza un control de calidad alto y plazos de montaje cortos. Los grados más usados en edificación son el S235, S275 y S355, cuyo número indica el límite elástico en MPa; conviene situarlos dentro del abanico de tipos de acero de construcción y entender cuándo conviene frente al hormigón en la comparativa entre acero y hormigón armado. Se suministran en perfiles laminados normalizados (IPE, HEB, UPN) o en chapa conformada.
Su principal punto débil es el comportamiento ante el fuego: a partir de unos 500–600 °C pierde gran parte de su capacidad portante, por lo que necesita pinturas intumescentes, morteros proyectados o revestimientos. Frente a la corrosión se emplean galvanizado, pintura, aceros autopatinables (corten) o, en casos exigentes, acero inoxidable.
La protección se dimensiona según la resistencia al fuego exigida (R-30, R-60, R-90…) —ligada a la reacción al fuego de los materiales y sus Euroclases— y la masividad del perfil: los elementos más esbeltos se calientan antes y requieren mayores espesores de revestimiento. En cuanto a la corrosión, el sistema se elige en función de la categoría de ambiente (de C1 interior seco a C5 marino o industrial), que determina el espesor de galvanizado o el esquema de pintura.
Las piezas se ensamblan en obra mediante soldadura o tornillería de alta resistencia. Las uniones atornilladas permiten un montaje rápido y en seco, mientras que las soldadas dan continuidad estructural pero exigen control de calidad de los cordones. Un diseño correcto de los nudos es decisivo para el comportamiento global de la estructura y para evitar el pandeo de los elementos comprimidos.
Aunque su producción es intensiva en energía, el acero es reciclable casi al 100% sin perder propiedades, lo que mejora su balance ambiental a lo largo del ciclo de vida frente a otros materiales. Gran parte del acero estructural fabricado en horno eléctrico procede ya de chatarra reciclada, y al final de su vida una estructura metálica se desmonta y se reaprovecha o refunde con facilidad.
El acero estructural está optimizado para resistencia y coste, pero se corroe sin protección. El acero inoxidable incorpora cromo que lo hace resistente a la corrosión, pero es bastante más caro y rara vez se usa como elemento estructural principal.
Sí, si no se protege. Por eso se emplea galvanizado, pintura, imprimaciones o aceros autopatinables (corten) según el ambiente de exposición.
Con un mantenimiento y una protección adecuados, una estructura de acero puede superar los 50–100 años de vida útil.
A igualdad de peso, el acero ofrece mucha más resistencia a tracción y permite secciones más esbeltas. El hormigón, en cambio, resiste mejor la compresión y el fuego, y suele ser más económico.
Sí, es uno de los materiales más reciclables: puede reciclarse casi al 100% sin perder sus propiedades, lo que mejora su balance ambiental a lo largo del ciclo de vida.
Su límite elástico está entre 235 y 355 MPa (aceros S235 a S355) y su resistencia última entre 360 y 510 MPa, muy por encima de la mayoría de materiales de construcción.
Por sí solo no. A partir de 500–600 °C pierde gran parte de su capacidad portante, por lo que requiere protección con pinturas intumescentes, morteros proyectados o revestimientos.
Principalmente para evitar la corrosión: revisión y renovación de las protecciones (pintura o galvanizado) según el ambiente. Bien protegido, su mantenimiento es bajo.
Dos metales clave en construcción: el acero ofrece máxima resistencia y rigidez a menor coste; el aluminio es mucho más ligero y resistente a la corrosión.
Ver comparativaDos metales resistentes a la corrosión: el aluminio es mucho más ligero y económico; el acero inoxidable es más resistente, duro e higiénico.
Ver comparativaDos formas de evitar la corrosión del acero: el galvanizado protege con una capa de zinc y es económico; el inoxidable resiste por composición y es más duradero.
Ver comparativaLos dos materiales estructurales por excelencia: el hormigón gana en coste, resistencia al fuego e inercia; el acero en rapidez, ligereza y grandes luces.
Ver comparativaBarras de acero con resaltos (corrugas) que se embeben en el hormigón como armadura. Asumen los esfuerzos de tracción que el hormigón no resiste.
Ver ficha AceroAcero autopatinable que forma una capa de óxido estable y protectora. De aspecto oxidado característico, se usa en fachadas, esculturas y mobiliario urbano sin mantenimiento.
Ver ficha AceroAcero recubierto de una capa de zinc que lo protege de la corrosión. Combina la resistencia del acero con una durabilidad mucho mayor a la intemperie.
Ver ficha AceroAleación de acero con cromo que forma una capa pasiva resistente a la corrosión. Se usa donde la durabilidad, la higiene o la estética son críticas.
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