Panel de barras de acero soldadas formando una retícula, usado para armar soleras, losas y muros. Agiliza el armado frente a la ferralla atada a mano.
La malla electrosoldada es un panel formado por barras de acero corrugado soldadas en sus cruces, creando una retícula regular. Es uno de los sistemas de armado más prácticos para repartir esfuerzos en elementos de hormigón de gran superficie.
Embebida en el hormigón, la malla aporta la resistencia a tracción que el hormigón no tiene por sí solo —el mismo principio que explica el binomio entre acero y hormigón armado— y controla la fisuración por retracción. Su retícula soldada garantiza un reparto uniforme y un montaje mucho más rápido que la ferralla atada a mano.
Se fabrica habitualmente en acero corrugado soldable B500T, uno de los tipos de acero de construcción habituales en armado, con un límite elástico de 500 N/mm², en diámetros de 4 a 12 mm y mallas de paso regular (15×15, 20×20 o 30×15 cm, entre otros). Las barras, soldadas por resistencia eléctrica en cada cruce, transmiten esfuerzos entre sí y se solapan una longitud determinada al unir paneles contiguos, lo que aumenta algo el consumo de acero pero asegura la continuidad del armado.
Se usa para armar soleras, pavimentos industriales, losas de cimentación, forjados y muros, donde su formato en paneles o rollos agiliza enormemente la obra. En soleras y pavimentos su función principal es repartir las tensiones y limitar la apertura de fisuras por retracción y por cargas puntuales.
Es ideal en grandes superficies donde prima la rapidez y la uniformidad. Para armados muy específicos o piezas irregulares, la ferralla a medida con acero corrugado sigue siendo más flexible. En ambos casos, el recubrimiento de hormigón es clave para evitar la corrosión.
El error más habitual es apoyar la malla directamente sobre la base, donde queda sin recubrir y expuesta a la corrosión. Debe colocarse sobre separadores que garanticen el recubrimiento mínimo de hormigón que fija la EHE-08 según la clase de exposición, y solaparse correctamente entre paneles. Un diámetro o un paso insuficientes para el esfuerzo previsto comprometen la pieza, por lo que la elección de la malla debe responder al cálculo y no solo a la rapidez de montaje.
Para armar elementos de hormigón como soleras, losas y muros de forma rápida y uniforme, repartiendo bien los esfuerzos y evitando fisuras por retracción.
La malla viene prefabricada en retícula soldada, lo que agiliza el montaje; la ferralla atada se monta a medida y es más flexible para armados específicos.
Sí. La malla debe quedar embebida en el hormigón con el recubrimiento mínimo, usando separadores, para protegerla de la corrosión y que trabaje bien.
Habitualmente acero corrugado soldable tipo B500T, con un límite elástico de 500 N/mm², similar al del acero corrugado convencional.
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