Dos metales resistentes a la corrosión: el aluminio es mucho más ligero y económico; el acero inoxidable es más resistente, duro e higiénico.
El punto azul señala la opción que destaca en cada propiedad.
Las principales diferencias entre Aluminio y Acero inoxidable son:
| Material | Precio aprox. |
|---|---|
| Aluminio | 4–8 €/kg |
| Acero inoxidable | 6–12 €/kg |
Precios orientativos solo del material (sin IVA ni instalación). Varían según zona, proveedor y cantidad.
| Proyecto | Mejor opción |
|---|---|
| Carpintería de fachada | Aluminio |
| Encimera o fregadero | Acero inoxidable |
| Ambiente marino exigente | Acero inoxidable |
| Lamas y celosías ligeras | Aluminio |
Aluminio y acero inoxidable son los dos metales no oxidables más usados en construcción y equipamiento, pero con perfiles muy distintos de peso, resistencia y coste. Los dos aguantan bien la intemperie sin oxidarse como el acero común, y por eso a menudo se plantean como alternativas para una misma pieza.
La decisión rara vez se reduce a “cuál es mejor”: depende de si lo que pesa más es el ahorro de peso y dinero, o la resistencia, la dureza y la higiene. Saber dónde brilla cada uno evita pagar de más por un inoxidable innecesario o quedarse corto con un aluminio en un entorno demasiado exigente.
El aluminio pesa un tercio que el acero inoxidable (2.700 frente a 7.900 kg/m³), lo que lo hace dominante en carpintería, fachadas, lamas y celosías, donde reducir peso simplifica anclajes y montaje. Se protege con una capa natural de óxido y es más económico, pero tiene una resistencia mecánica media y una dureza baja: se raya y se marca con facilidad, y no conviene ponerlo en contacto directo con acero sin aislar.
El acero inoxidable es más resistente, más duro y más higiénico, y aguanta mejor los ambientes muy agresivos, incluidos los marinos, siempre que se elija la aleación adecuada frente a cloruros; para situarlo entre las demás aleaciones, ayuda conocer los tipos de acero de construcción. Por eso es el estándar en encimeras, fregaderos y cocinas profesionales, donde la limpieza y la durabilidad mandan. Su contrapartida es el precio: cuesta más por kilo y, al pesar mucho más, el coste por pieza se dispara.
Si la prioridad es la ligereza, el presupuesto o un perfil esbelto de fachada, el aluminio es la respuesta. Si lo que importa es la resistencia mecánica, la dureza superficial, la higiene o un entorno especialmente corrosivo, el acero inoxidable compensa su sobrecoste con una vida útil más larga.
El aluminio gana en ligereza y precio; el acero inoxidable, en resistencia, dureza e higiene. Fichas: aluminio y acero inoxidable.
Ambos resisten la corrosión; la elección depende de peso, exigencia y presupuesto.
Metal ligero y resistente a la corrosión, muy usado en carpintería, fachadas y cerramientos. Un tercio del peso del acero y totalmente reciclable.
Ver ficha completa AceroAleación de acero con cromo que forma una capa pasiva resistente a la corrosión. Se usa donde la durabilidad, la higiene o la estética son críticas.
Ver ficha completaAmbos resisten bien. El acero inoxidable aguanta mejor ambientes muy agresivos; el aluminio se defiende con su capa de óxido, salvo en contacto con ciertos metales.
El aluminio, con diferencia. Pesa aproximadamente un tercio que el acero inoxidable, por eso domina en carpintería y fachadas.
El acero inoxidable suele ser más caro por kilo y, además, pesa más, por lo que el coste de una pieza es bastante mayor.
El acero inoxidable, por su higiene, dureza y resistencia, es el estándar en encimeras, fregaderos y cocinas profesionales.
Dos metales clave en construcción: el acero ofrece máxima resistencia y rigidez a menor coste; el aluminio es mucho más ligero y resistente a la corrosión.
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