Aislante térmico de espuma de celda cerrada fabricado por extrusión. Destaca por su resistencia al agua y a la compresión, ideal para suelos, cubiertas invertidas y muros enterrados.
El poliestireno extruido (XPS) es un aislante térmico de espuma rígida y celda cerrada. Aunque comparte origen químico con el EPS, su proceso de extrusión continua le da una estructura mucho más compacta y homogénea, sin apenas huecos por los que pueda penetrar el agua.
La clave del XPS está en su celda cerrada: cada burbuja de gas queda aislada de las demás, de modo que el material apenas absorbe agua. Esto lo hace idóneo en situaciones donde otros aislantes fallarían, como el contacto con el terreno o las cubiertas que acumulan agua. Además, su densidad le confiere una resistencia a compresión elevada, suficiente para soportar el peso de soleras y pavimentos.
Es la opción de referencia donde hay humedad o cargas: cubiertas invertidas (con el aislante por encima de la impermeabilización), suelos y soleras —para los que es útil la guía de cómo aislar el suelo—, cimentaciones y muros enterrados. También se emplea para resolver puentes térmicos, donde su finura y rendimiento son una ventaja.
Conviene optar por el XPS cuando el aislante va a estar expuesto al agua o a cargas. En fachadas convencionales y presupuestos ajustados, el EPS suele ser suficiente y más económico, una elección que se aclara comparando EPS y XPS. Si lo que valoras es el máximo aislamiento por centímetro, conviene ver además PIR vs XPS. Frente a las lanas minerales, el XPS aísla muy bien y resiste el agua, pero es combustible y no aporta aislamiento acústico.
El XPS es muy estable y duradero, con una vida útil superior a 50 años, pero tiene dos cautelas. Es sensible a la radiación ultravioleta: expuesto al sol durante meses se vuelve frágil y se descama en superficie, por lo que siempre debe quedar protegido o cubierto. Y es combustible (Euroclase E aun con aditivos ignífugos), de modo que en usos donde el fuego sea crítico hay que recurrir a soluciones minerales. Conviene además comprobar la compatibilidad con ciertos disolventes y adhesivos, que pueden atacar la espuma.
El XPS se extruye y forma una espuma de celda cerrada que resiste mucho mejor el agua y la compresión; el EPS es más económico y transpirable. Para suelos y zonas húmedas se usa XPS; para fachadas, a menudo EPS.
Muy poca. Su estructura de celda cerrada lo hace casi impermeable, por eso es el aislante de referencia en cubiertas invertidas y muros enterrados.
Sí, es uno de sus usos principales. Su alta resistencia a compresión lo hace idóneo bajo soleras y suelos radiantes.
El XPS suele aislar algo mejor a igual espesor, pero la diferencia es pequeña. La elección depende más de la humedad y las cargas que del aislamiento puro.
Es combustible (Euroclase E) con aditivos ignífugos. Debe protegerse adecuadamente según el uso y la normativa.
Aislante de altísimas prestaciones formado por una estructura nanoporosa con más de un 90% de aire. Aísla con el mínimo espesor, ideal donde el espacio es crítico.
Ver ficha AislantesÁrido cerámico ligero (arlita) en forma de bolas porosas cocidas. Aligera hormigones y rellenos, drena, aísla y se usa también en jardinería y cubiertas.
Ver ficha AislantesAislante de papel reciclado que se insufla en cámaras y cubiertas. Ecológico, sin juntas y con muy buena inercia térmica y comportamiento acústico.
Ver ficha AislantesAislante natural obtenido del corcho tostado y expandido, sin aditivos. Buen comportamiento térmico y acústico, transpirable, imputrescible y muy sostenible.
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