Aislante de papel reciclado que se insufla en cámaras y cubiertas. Ecológico, sin juntas y con muy buena inercia térmica y comportamiento acústico.
La celulosa insuflada es un aislante fabricado con papel de periódico reciclado, triturado y tratado con sales de boro (que lo protegen del fuego, los hongos y los insectos). Se aplica a presión con una máquina que la introduce en cámaras, cubiertas y forjados, rellenando todos los huecos sin juntas ni puentes térmicos.
Al insuflarse, la celulosa adopta la forma del hueco y lo rellena por completo, eliminando los puentes térmicos típicos de los paneles. Además, destaca por su inercia térmica: su capacidad de retrasar la entrada de calor la hace especialmente eficaz para mantener el confort en verano, donde otros aislantes ligeros fallan.
Esta ventaja estival nace de su densidad y de su calor específico, mayores que los de la mayoría de aislantes sintéticos ligeros. El resultado es un mayor “desfase térmico”: el calor que incide sobre la cubierta tarda más horas en atravesar el aislamiento, llegando atenuado y desplazado hacia la noche, cuando ya es más fácil ventilar. En cubiertas bajo teja o en buhardillas, esa diferencia se nota mucho.
Su perfil ambiental es excelente: papel reciclado, poca energía de fabricación y reciclable. A cambio, exige una aplicación profesional: hay que insuflarla con la densidad correcta para que no se asiente con el tiempo, y controlar la humedad, ya que teme el agua líquida. Si estás valorando este material, conviene repasar antes sus pros y contras como aislante.
La densidad de insuflado es el parámetro crítico. En paramentos verticales debe alcanzarse una densidad elevada (en torno a 50-65 kg/m³) para evitar el asentamiento por gravedad, que dejaría la parte alta de la cámara sin aislar; en cubiertas horizontales basta con menos. Por eso la ejecución la realizan instaladores acreditados, que controlan presión, caudal y huecos de inspección.
Una particularidad de la celulosa es su carácter higroscópico: regula la humedad ambiental absorbiéndola y cediéndola sin perder prestaciones, lo que contribuye al confort interior. Es importante no confundir esto con resistencia al agua líquida: una filtración o una fuga sí la dañan, de modo que el cerramiento debe estar bien protegido frente al agua directa.
Destaca en rehabilitación (insuflar cámaras existentes sin abrir el muro) y en cubiertas y forjados, donde resulta útil seguir las pautas de cómo aislar una cubierta. Frente a la lana de roca o el EPS, gana en ecología e inercia térmica, a cambio de necesitar equipo y mano de obra especializados.
Es un aislante hecho de papel reciclado triturado y tratado con sales de boro, que se insufla a presión rellenando cámaras, cubiertas y forjados.
Mucho. Se fabrica con papel reciclado y consume poca energía, siendo uno de los aislantes con mejor perfil ambiental.
Sí, su alta inercia térmica retrasa la entrada de calor, mejorando el confort en verano frente a otros aislantes más ligeros.
No es recomendable; requiere una máquina de insuflado y controlar la densidad para que no se asiente con el tiempo.
Aislante de altísimas prestaciones formado por una estructura nanoporosa con más de un 90% de aire. Aísla con el mínimo espesor, ideal donde el espacio es crítico.
Ver ficha AislantesÁrido cerámico ligero (arlita) en forma de bolas porosas cocidas. Aligera hormigones y rellenos, drena, aísla y se usa también en jardinería y cubiertas.
Ver ficha AislantesAislante natural obtenido del corcho tostado y expandido, sin aditivos. Buen comportamiento térmico y acústico, transpirable, imputrescible y muy sostenible.
Ver ficha AislantesAislante térmico ligero y económico fabricado por expansión de perlas de poliestireno. El aislante más usado en fachadas (SATE) y cubiertas no expuestas al agua.
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