Material extraído de la roca (granito, mármol, caliza, pizarra…) para revestimientos, pavimentos y mampostería. Durable, noble y de gran variedad estética.
La piedra natural no es un único material, sino una gran familia de rocas extraídas de cantera y elaboradas para la construcción. Cada tipo tiene un origen geológico distinto que define sus propiedades, por lo que hablar de “piedra natural” en general obliga siempre a precisar de cuál se trata; para profundizar, conviene repasar los tipos de piedra natural y sus usos habituales.
Las más usadas son el granito (roca ígnea muy dura y poco porosa), el mármol y la caliza o el travertino (rocas calcáreas nobles pero porosas y sensibles a los ácidos), y la pizarra (metamórfica, impermeable e ideal para cubiertas). Elegir bien el tipo según el uso y la exposición es la decisión más importante.
El origen geológico marca el carácter de cada piedra: las ígneas como el granito son las más duras y resistentes a la abrasión; las metamórficas, como la pizarra, ganan en estructura laminar e impermeabilidad; y las sedimentarias calcáreas aportan calidez y veteado a cambio de mayor fragilidad química. No existe “la mejor piedra”, sino la adecuada para cada situación.
El factor que más condiciona el comportamiento de una piedra es su porosidad. Las piedras poco porosas (granito) resisten manchas y heladas casi sin mantenimiento; las más porosas (mármol, caliza) requieren un sellador hidrófugo y evitar productos ácidos para no perder su aspecto. El acabado (pulido, apomazado, abujardado) también influye en la resistencia y el deslizamiento.
En exterior, la resistencia a las heladas es determinante: una piedra que absorbe agua y luego se hiela puede fisurarse por la expansión del hielo en sus poros. Por eso, para fachadas y pavimentos expuestos conviene comprobar los valores de absorción y la clasificación de la norma de producto antes de elegir.
Se emplea en fachadas, pavimentos, encimeras y mampostería, donde se valoran su durabilidad y su estética irrepetible; como revestimiento exterior, la guía de mejores materiales para fachada la sitúa frente a otras soluciones. Su peso obliga a dimensionar bien los anclajes y soportes, sobre todo en fachada ventilada. Para usos cerámicos similares de menor coste y mantenimiento, suele compararse con la baldosa porcelánica, que imita la piedra con menor porosidad.
Las más usadas en construcción son el granito (muy duro y poco poroso), el mármol y la caliza (más nobles pero porosos) y la pizarra (ideal para cubiertas y suelos).
Las variedades porosas como el mármol o la caliza pueden mancharse con líquidos y grasas, por lo que conviene aplicar un sellador hidrófugo y antimanchas.
Suele ser más cara que materiales cerámicos o sintéticos, tanto por el material como por su peso, transporte y colocación. A cambio, su durabilidad es enorme.
Sí, siempre que se elija un tipo resistente a las heladas y a la intemperie (como el granito o la pizarra) y se fije correctamente.
Poco, pero conviene sellar las piedras porosas y limpiarlas con productos adecuados (no ácidos en mármol o caliza) para conservar su aspecto.
Pieza de piedra u hormigón para pavimentos exteriores. Muy resistente al tráfico, permeable según el sistema y fácil de reparar pieza a pieza.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria formada por granos de arena cementados. De tonos cálidos y fácil de labrar, muy usada en fachadas y restauración, aunque porosa y abrasiva.
Ver ficha PiedraRoca volcánica oscura, muy dura y densa, de gran resistencia al desgaste y a la intemperie. Usada en pavimentos, fachadas y adoquines, y como árido de calidad.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria de carbonato cálcico, de tono claro y aspecto cálido. Fácil de trabajar y muy usada en fachadas, suelos y sillería, aunque sensible a los ácidos.
Ver ficha