Roca sedimentaria de carbonato cálcico, de tono claro y aspecto cálido. Fácil de trabajar y muy usada en fachadas, suelos y sillería, aunque sensible a los ácidos.
La piedra caliza es una roca sedimentaria formada principalmente por carbonato cálcico. De tonos claros y aspecto cálido, ha sido una de las piedras más usadas en la arquitectura tradicional por su belleza y, sobre todo, por lo fácil que resulta tallarla.
Es una piedra relativamente blanda (dureza Mohs en torno a 3), lo que facilita la cantería y la talla, pero también la hace más porosa y vulnerable. Reacciona con los ácidos y se mancha con facilidad si no se protege.
Esa reactividad tiene una causa química: el carbonato cálcico se disuelve ante cualquier ácido, desde el vinagre y el limón de una cocina hasta la lluvia ácida de las ciudades. Por eso las fachadas de caliza en entornos urbanos contaminados sufren costras negras y pérdida de detalle con el tiempo. Su porosidad, además, absorbe agua y favorece que las manchas penetren, de ahí que el sellado periódico con un hidrofugante transpirable sea casi obligado.
Domina en revestimientos de fachada, sillería, elementos tallados y suelos interiores de poco tránsito. Para ubicarla entre las demás opciones de revestimiento, puede consultarse la guía de mejores materiales para fachada. Es fundamental en la restauración de edificios históricos, muchos de ellos construidos con este material.
Existen muchas variedades comerciales, desde las calizas compactas tipo “piedra de Colmenar” o “Bateig” hasta travertinos y calizas más blandas. La elección depende del uso: para pavimentos interesa una variedad densa y poco absorbente, mientras que para talla decorativa se prefieren las más blandas y homogéneas. Los acabados (pulido, abujardado, apomazado o envejecido) condicionan tanto la estética como la resistencia al deslizamiento.
La caliza pide cuidados sencillos pero constantes: limpieza con agua y jabón neutro (nunca productos ácidos ni desincrustantes), sellado con hidrofugantes que dejen respirar la piedra y atención rápida ante derrames de líquidos manchantes como vino, aceite o café. Bien mantenida, su durabilidad es notable, como demuestran tantos edificios históricos en pie.
Es ideal por su estética y trabajabilidad en fachadas y elementos decorativos. Para cocinas o suelos muy transitados es mejor una piedra más dura como el granito o la cuarcita, que resisten mejor el rayado y las manchas; conocer los distintos tipos de piedra natural ayuda a acertar con la elección.
Es una roca sedimentaria compuesta de carbonato cálcico, de tonos claros y fácil de trabajar, muy usada en fachadas, sillería y restauración.
Sí, es porosa y sensible a los ácidos, por lo que conviene sellarla y evitar productos de limpieza ácidos para protegerla de las manchas.
Es duradera si se protege, pero más blanda que el granito o la cuarcita, por lo que no es la mejor opción para suelos de mucho tránsito o cocinas.
Por su facilidad de tallado y su aspecto noble. Gran parte del patrimonio construido es de caliza, por eso es clave en restauración.
Dos conglomerantes tradicionales: la cal es transpirable y apta para exterior y rehabilitación; el yeso, rápido y ideal para revestir interiores.
Ver comparativaDos piedras sedimentarias para fachada y restauración: la caliza ofrece tonos claros y fácil tallado; la arenisca, tonos cálidos y buena resistencia al deslizamiento.
Ver comparativaDos conglomerantes con usos distintos: el cemento es más resistente y de fraguado rápido; la cal es transpirable y flexible, ideal para rehabilitación.
Ver comparativaPieza de piedra u hormigón para pavimentos exteriores. Muy resistente al tráfico, permeable según el sistema y fácil de reparar pieza a pieza.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria formada por granos de arena cementados. De tonos cálidos y fácil de labrar, muy usada en fachadas y restauración, aunque porosa y abrasiva.
Ver ficha PiedraRoca volcánica oscura, muy dura y densa, de gran resistencia al desgaste y a la intemperie. Usada en pavimentos, fachadas y adoquines, y como árido de calidad.
Ver ficha PiedraRoca metamórfica muy dura y rica en cuarzo, de gran resistencia al rayado, a las manchas y a la intemperie. Muy apreciada en encimeras y revestimientos.
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