Roca volcánica oscura, muy dura y densa, de gran resistencia al desgaste y a la intemperie. Usada en pavimentos, fachadas y adoquines, y como árido de calidad.
El basalto es una roca volcánica oscura, formada por el enfriamiento rápido de la lava. Es una de las piedras naturales más duras y densas, con una resistencia al desgaste y a la intemperie que la hace ideal para los usos más exigentes.
Su origen ígneo le da gran dureza, densidad y baja porosidad, por lo que apenas absorbe agua y resiste perfectamente las heladas y el tránsito intenso. Su color oscuro y uniforme aporta un aspecto elegante.
Esa misma dureza es un arma de doble filo: el basalto es difícil de cortar y labrar, y exige herramienta de diamante y maquinaria potente. Su elevada densidad —cercana a los 2.900 kg/m³— hay que tenerla en cuenta al dimensionar soportes y fijaciones, sobre todo en fachada, donde el peso por metro cuadrado es notablemente superior al de otras piedras.
Se usa en pavimentos urbanos y adoquines, mobiliario urbano, revestimientos de fachada y encimeras, y también como árido de calidad para hormigones y firmes de carretera. Para compararlo con otras soluciones a la intemperie, resulta útil la guía de pavimentos de exterior.
Como árido es muy apreciado por su resistencia mecánica y su buena adherencia al ligante, lo que lo hace habitual en capas de rodadura y hormigones de altas prestaciones. Sus acabados más frecuentes en piedra de revestimiento son el flameado, que abre la superficie y aporta resistencia al deslizamiento, y el apomazado o pulido para usos interiores.
Aunque su baja absorción reduce mucho el riesgo de manchas, en encimeras y pavimentos interiores conviene un sellado preventivo, ya que los basaltos oscuros pueden marcar aceites y restos de cal. La limpieza habitual con productos de pH neutro basta para conservarlo; deben evitarse los ácidos fuertes y los abrasivos que rayen el acabado.
Es ideal cuando priman la dureza y la durabilidad en exterior o alto tránsito. Su peso y su dureza dificultan el trabajo, y su gama es limitada a tonos oscuros; si buscas variedad cromática, el granito ofrece más opciones. Para verlo junto al resto de la familia, repasa los tipos de piedra natural.
Es una roca volcánica (ígnea) oscura, muy dura y densa, con gran resistencia al desgaste y a la intemperie, usada en pavimentos, adoquines y fachadas.
Mucho. Es una de las piedras más duras y densas, con baja absorción de agua, lo que la hace ideal para zonas de alto tránsito y exterior.
Para pavimentos urbanos, adoquines, mobiliario urbano, revestimientos de fachada y encimeras, además de como árido de calidad para hormigón y firmes.
Predominan los tonos oscuros, del gris al negro, lo que le da un aspecto elegante y uniforme, aunque limita la variedad cromática frente a otras piedras.
Pieza de piedra u hormigón para pavimentos exteriores. Muy resistente al tráfico, permeable según el sistema y fácil de reparar pieza a pieza.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria formada por granos de arena cementados. De tonos cálidos y fácil de labrar, muy usada en fachadas y restauración, aunque porosa y abrasiva.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria de carbonato cálcico, de tono claro y aspecto cálido. Fácil de trabajar y muy usada en fachadas, suelos y sillería, aunque sensible a los ácidos.
Ver ficha PiedraRoca metamórfica muy dura y rica en cuarzo, de gran resistencia al rayado, a las manchas y a la intemperie. Muy apreciada en encimeras y revestimientos.
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