Roca metamórfica que se exfolia en láminas finas. Impermeable y muy duradera, es la reina de las cubiertas y un suelo natural de gran personalidad.
La pizarra es una roca metamórfica con una propiedad singular: la exfoliación, es decir, la capacidad de separarse en láminas finas y planas. Esa cualidad, unida a su impermeabilidad, la convierte en un material de cubierta insuperable, además de incombustible y extraordinariamente duradera.
La pizarra apenas absorbe agua, resiste las heladas y no se degrada con el sol. Una cubierta de pizarra bien ejecutada puede superar los cien años de vida, lo que la sitúa entre las soluciones de cubierta más longevas que existen. Para compararla con las demás opciones de tejado, resulta útil la guía de tipos de tejas y cubiertas. Su tono oscuro y su textura natural le dan además una estética muy característica, habitual en el norte peninsular.
No todas las pizarras son iguales: la norma de producto las clasifica según su contenido en carbonatos y sulfuros, que influye en su comportamiento ante la oxidación y el envejecimiento. Una pizarra de baja calidad puede mancharse de óxido o desconcharse con los años, por lo que conviene elegir un material certificado y de origen contrastado.
Su colocación es un oficio: las láminas se fijan con clavos o ganchos respetando solapes y pendientes, y hay que circular con cuidado porque son frágiles al pisado. Es pesada, por lo que la estructura de cubierta debe estar dimensionada para soportarla.
El recubrimiento y el solape lateral entre piezas se calculan en función de la pendiente del faldón y de la exposición al viento y la lluvia: a menor pendiente, mayor solape para garantizar la estanqueidad. Un error en estos valores es la causa más frecuente de filtraciones.
Es la opción noble para cubiertas inclinadas, además de suelos y revestimientos rústicos. Dentro de la piedra natural, es la más asociada a cubiertas; frente a la teja cerámica, es más duradera y de estética más sobria, a mayor coste. Conocer los tipos de piedra natural ayuda a entender por qué destaca en cubierta.
Porque es prácticamente impermeable, muy duradera y resistente a las heladas. Una cubierta de pizarra de calidad puede superar los 100 años.
Con un buen montaje, puede durar más de un siglo, lo que la convierte en una de las soluciones de cubierta más longevas.
Sí, se usa en suelos y revestimientos por su impermeabilidad y su estética rústica, aunque su acabado natural es irregular.
Sí, como toda la piedra natural, por lo que la estructura de cubierta debe estar dimensionada para soportarla.
Muy poco. Es un material inerte y estable; basta con revisar las fijaciones y reponer alguna pieza suelta con el tiempo.
Pieza de piedra u hormigón para pavimentos exteriores. Muy resistente al tráfico, permeable según el sistema y fácil de reparar pieza a pieza.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria formada por granos de arena cementados. De tonos cálidos y fácil de labrar, muy usada en fachadas y restauración, aunque porosa y abrasiva.
Ver ficha PiedraRoca volcánica oscura, muy dura y densa, de gran resistencia al desgaste y a la intemperie. Usada en pavimentos, fachadas y adoquines, y como árido de calidad.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria de carbonato cálcico, de tono claro y aspecto cálido. Fácil de trabajar y muy usada en fachadas, suelos y sillería, aunque sensible a los ácidos.
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