Aislante rígido de vidrio expandido con celdas estancas. Impermeable, incombustible e indeformable, ideal para cubiertas, cargas elevadas y soportes exigentes.
El vidrio celular es un aislante rígido fabricado expandiendo vidrio (a menudo de origen reciclado) hasta formar millones de celdas de aire estancas. El resultado es un material único entre los aislantes: impermeable, incombustible, indeformable y capaz de soportar cargas. Se presenta en placas y bloques que se cortan y pegan con adhesivos o morteros específicos.
Sus celdas cerradas atrapan el aire y, a la vez, impiden por completo el paso del agua y del vapor. No aísla tanto por centímetro como las espumas, pero compensa con propiedades que estas no tienen: resistencia a compresión, al fuego y estabilidad total.
Al no absorber agua, su conductividad térmica no se degrada con el tiempo aunque trabaje en contacto con el terreno o bajo cargas húmedas, algo que sí ocurre con aislantes de celda abierta. Además es estanco al vapor, por lo que actúa a la vez como aislante y como barrera de vapor, simplificando soluciones constructivas.
Se usa en cubiertas, suelos y soleras con carga, cimentaciones, muros enterrados e instalaciones industriales, donde la humedad o las cargas descartarían a otros aislantes; para soleras es útil la guía de cómo aislar el suelo.
Es también frecuente como aislamiento de depósitos, tuberías criogénicas y plantas industriales, donde su incombustibilidad y su estabilidad dimensional resultan determinantes.
Es ideal cuando necesitas un aislante impermeable, incombustible y resistente a cargas. Si lo que buscas es el máximo aislamiento por espesor con un presupuesto ajustado, el XPS o el PIR son más eficientes en coste.
Aunque resiste muy bien la compresión, es frágil frente a impactos puntuales, por lo que conviene manipular las placas con cuidado y evitar golpes durante el montaje. El corte se realiza con sierra y debe emplearse el adhesivo o mortero adecuado para garantizar la continuidad del aislamiento y su estanquidad.
Su principal freno es el precio elevado, claramente superior al de las espumas convencionales, por lo que en grandes superficies hay que valorar si sus ventajas compensan el sobrecoste. Donde sí resulta difícil de sustituir es en puntos singulares con humedad permanente, cargas o exigencia de fuego, en los que un aislante que no se degrada con el agua aporta una fiabilidad a largo plazo que justifica la inversión.
Es un aislante rígido fabricado expandiendo vidrio, formando millones de celdas estancas que lo hacen impermeable, incombustible e indeformable.
Totalmente. Sus celdas cerradas no absorben agua ni vapor, por lo que es ideal para cubiertas, soleras y muros enterrados con riesgo de humedad.
Sí, una de sus grandes ventajas es su alta resistencia a compresión, lo que permite usarlo bajo pavimentos y en soportes con cargas elevadas.
Aísla de forma correcta, pero menos por centímetro que las espumas como el PIR. Se elige más por su impermeabilidad, resistencia al fuego y a cargas que por su conductividad.
Aislante de altísimas prestaciones formado por una estructura nanoporosa con más de un 90% de aire. Aísla con el mínimo espesor, ideal donde el espacio es crítico.
Ver ficha AislantesÁrido cerámico ligero (arlita) en forma de bolas porosas cocidas. Aligera hormigones y rellenos, drena, aísla y se usa también en jardinería y cubiertas.
Ver ficha AislantesAislante de papel reciclado que se insufla en cámaras y cubiertas. Ecológico, sin juntas y con muy buena inercia térmica y comportamiento acústico.
Ver ficha AislantesAislante natural obtenido del corcho tostado y expandido, sin aditivos. Buen comportamiento térmico y acústico, transpirable, imputrescible y muy sostenible.
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