Mineral laminar que se exfolia con el calor formando un árido ligero, aislante e ignífugo. Muy usada en protección contra el fuego, morteros y rellenos.
La vermiculita es un mineral silicato de estructura laminar que, al calentarse, se exfolia separando sus láminas y multiplicando su volumen hasta veinte veces. El resultado es un árido muy ligero, aislante y, sobre todo, refractario, capaz de soportar altas temperaturas. Se comercializa exfoliada en distintas granulometrías, suelta para rellenos o ligada con cemento o silicatos para formar morteros y placas.
El aire atrapado entre sus láminas le da capacidad aislante y baja densidad, mientras que su naturaleza mineral la hace incombustible y resistente al calor hasta cerca de 1.000 °C. Por contra, absorbe humedad con facilidad.
Su conductividad térmica (0,050–0,070 W/mK) es solo moderada, como puede verse en la tabla de conductividad térmica de materiales, por lo que rara vez se elige por aislamiento puro, sino por la combinación de ligereza, resistencia al fuego y estabilidad térmica. En morteros aporta además inercia y reduce la transmisión de calor a la estructura que protege.
Destaca en protección pasiva contra el fuego: morteros ignífugos y refractarios, relleno de chimeneas y hornos, y protección de estructuras, gracias a su óptima reacción al fuego según las Euroclases. También se usa en rellenos aislantes de cámaras y forjados.
En instalaciones industriales reviste calderas, conductos y elementos sometidos a calor intenso, y su versatilidad permite emplearla tanto proyectada como vertida en seco entre forjados o en cubiertas inclinadas.
Es ideal cuando el fuego y las altas temperaturas son el factor clave. Comparte usos con la perlita, pero resiste mejor el calor; para máximo aislamiento térmico por espesor conviene una espuma como el PIR.
Conviene protegerla de la humedad, ya que la absorbe y pierde prestaciones, y prever su asentamiento cuando se coloca suelta: con el tiempo se compacta y puede dejar huecos sin relleno. Su manipulación genera polvo fino, por lo que se recomienda mascarilla y una ventilación adecuada durante la aplicación.
En morteros ignífugos se aplica habitualmente proyectada sobre la estructura metálica, con un espesor que se calcula en función de la resistencia al fuego exigida (R30, R60, R90…) según el CTE DB-SI. Es un material natural y químicamente inerte, que no desprende gases tóxicos en caso de incendio, lo que refuerza su papel en la protección pasiva.
Ambas son áridos minerales ligeros e ignífugos y comparten muchos usos. La diferencia práctica está en que la perlita es algo más ligera y económica, mientras que la vermiculita resiste mejor las altas temperaturas, lo que la hace preferible en aplicaciones realmente refractarias como hornos y chimeneas.
Es un mineral silicato que, al calentarse, se exfolia en finas láminas formando un árido ligero, aislante e ignífugo, muy usado en protección contra el fuego.
Sobre todo en morteros ignífugos y refractarios, relleno de chimeneas y hornos, aislamiento de cámaras y protección de estructuras frente al fuego.
Ambas son áridos minerales ligeros e ignífugos. La vermiculita resiste mejor altas temperaturas (refractaria), mientras que la perlita es algo más ligera y económica.
No bien: absorbe agua, por lo que en zonas húmedas debe protegerse o sustituirse por otro material más adecuado.
Aislante de altísimas prestaciones formado por una estructura nanoporosa con más de un 90% de aire. Aísla con el mínimo espesor, ideal donde el espacio es crítico.
Ver ficha AislantesÁrido cerámico ligero (arlita) en forma de bolas porosas cocidas. Aligera hormigones y rellenos, drena, aísla y se usa también en jardinería y cubiertas.
Ver ficha AislantesAislante de papel reciclado que se insufla en cámaras y cubiertas. Ecológico, sin juntas y con muy buena inercia térmica y comportamiento acústico.
Ver ficha AislantesAislante natural obtenido del corcho tostado y expandido, sin aditivos. Buen comportamiento térmico y acústico, transpirable, imputrescible y muy sostenible.
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