Árido ligero de origen volcánico expandido por calor. Aislante e ignífugo, se usa suelto, en morteros aligerados y en paneles, además de como mejorante de sustratos.
La perlita es un árido ligero de origen volcánico que, al calentarse, se expande como las palomitas hasta multiplicar su volumen, formando granos porosos y muy ligeros. En construcción se aprovecha como aislante e ignífugo en multitud de formas.
El fenómeno se debe al agua que la roca contiene atrapada: al calentarla por encima de unos 800-900 °C, esa agua se convierte en vapor y reblandece el mineral, hinchándolo hasta diez o veinte veces su volumen original. El resultado es un árido blanco, poroso y químicamente inerte, estable y sin descomposición con el tiempo.
Su estructura porosa atrapa aire, lo que le da capacidad aislante y una densidad muy baja. Al ser un mineral, es incombustible y soporta altas temperaturas, aunque absorbe agua si no se trata.
Su conductividad térmica, en torno a 0,040–0,060 W/mK, es solo correcta frente a las espumas técnicas, como refleja la tabla de conductividad térmica de materiales, de modo que su baza no es el máximo aislamiento por espesor, sino la combinación de ligereza, resistencia al fuego y versatilidad. Para usos en contacto con humedad existen perlitas hidrofugadas, tratadas con siliconas que reducen su absorción de agua.
Se usa suelta como relleno de cámaras y forjados, mezclada en morteros y hormigones aligerados, en paneles y en protección pasiva contra incendios, donde cuenta su buena reacción al fuego según las Euroclases. Fuera de la obra, mejora los sustratos de jardinería.
En morteros y hormigones aligerados, la perlita sustituye parte del árido convencional para reducir el peso propio y mejorar el aislamiento, a costa de algo de resistencia mecánica. En protección pasiva contra incendios se aplica como mortero proyectado sobre estructura metálica, formando una capa que retrasa el calentamiento del acero y prolonga su estabilidad durante un incendio. Como relleno suelto, hay que prever cierto asentamiento con el tiempo y la vibración.
Es ideal cuando buscas un material ligero, incombustible y versátil para aligerar morteros o rellenar cámaras. Para máximo aislamiento por espesor, una espuma como el PIR rinde más; para rellenos sueltos compite con la vermiculita.
Es una roca volcánica que, al calentarse, se expande formando un árido muy ligero y poroso, usado como aislante térmico, ignífugo y mejorante de morteros y sustratos.
Aísla de forma moderada. Su gran baza no es la conductividad, sino su ligereza, su incombustibilidad y su versatilidad en morteros y rellenos.
Sí, es incombustible (Euroclase A1) y soporta altas temperaturas, por lo que se emplea en protección pasiva contra incendios.
Además de en construcción, se usa mucho en jardinería para aligerar y airear sustratos, gracias a su porosidad y ligereza.
Aislante de altísimas prestaciones formado por una estructura nanoporosa con más de un 90% de aire. Aísla con el mínimo espesor, ideal donde el espacio es crítico.
Ver ficha AislantesÁrido cerámico ligero (arlita) en forma de bolas porosas cocidas. Aligera hormigones y rellenos, drena, aísla y se usa también en jardinería y cubiertas.
Ver ficha AislantesAislante de papel reciclado que se insufla en cámaras y cubiertas. Ecológico, sin juntas y con muy buena inercia térmica y comportamiento acústico.
Ver ficha AislantesAislante natural obtenido del corcho tostado y expandido, sin aditivos. Buen comportamiento térmico y acústico, transpirable, imputrescible y muy sostenible.
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