Mezcla de conglomerante (cemento o cal), arena y agua para unir, revestir o nivelar. Material auxiliar imprescindible en prácticamente cualquier obra.
El mortero es uno de los materiales auxiliares más básicos de la construcción: una mezcla de conglomerante (cemento, cal o ambos), arena y agua que se emplea para unir, revestir o nivelar. Aunque rara vez es protagonista, está presente en casi todas las fases de una obra.
Según el conglomerante y la función, existen tipos de mortero muy distintos: de albañilería (para unir ladrillos y bloques), de revestimiento (enfoscados y revocos), de nivelación (recrecidos y autonivelantes), de agarre (mortero cola para cerámica) y de fachada (mortero monocapa). Cada uno lleva aditivos específicos para su uso.
El comportamiento del mortero depende sobre todo de su dosificación: la proporción de conglomerante, arena y agua. Un exceso de agua facilita el trabajo, pero reduce la resistencia y provoca fisuras por retracción. Por eso hoy se usan mucho los morteros preparados industrialmente, que garantizan una mezcla constante y fiable.
Los morteros de albañilería y revestimiento se designan por su resistencia a compresión en clases del tipo M5, M10 o M15 (megapascales), según la norma. El conglomerante marca el carácter: los de cemento son más resistentes y rápidos; los de cal resultan más transpirables, flexibles y dóciles, idóneos en rehabilitación; y los mixtos o bastardos buscan un equilibrio entre ambos. La elección depende del soporte y de la función concreta.
Un principio práctico es no usar un mortero más resistente que el material que une o reviste. En fábricas de ladrillo o piedra, un mortero demasiado rígido concentra tensiones y termina fisurando la pieza en lugar de la junta; por eso en obra antigua y restauración se prefieren los morteros de cal, más blandos y compatibles con soportes históricos.
Es un error frecuente confundirlos. El mortero lleva solo arena (árido fino) y sirve para unir y revestir; los tipos de hormigón, como el hormigón armado, incorporan además grava (árido grueso) y son materiales estructurales capaces de soportar grandes cargas. No se sustituyen entre sí: se complementan en la misma obra.
El mortero lleva arena como árido fino y se usa para unir o revestir; el hormigón incorpora además árido grueso (grava) y se emplea como material estructural. El hormigón resiste mucho más.
Según el conglomerante hay morteros de cemento, de cal y mixtos; y según el uso, de albañilería, de revestimiento (enfoscado), de nivelación y cola (para cerámica).
El fraguado inicial ocurre en unas horas y se puede trabajar durante 1–3 horas, pero alcanza su resistencia a lo largo de varios días, mejorando con un buen curado.
Es un mortero adhesivo formulado para pegar baldosas cerámicas y porcelánicas a paredes y suelos, con gran adherencia y trabajabilidad.
Suele fisurar por retracción al secarse demasiado rápido o por una mala dosificación. Un curado adecuado y la dosis correcta de agua reducen el riesgo.
Revestimiento decorativo de cal o cemento que imita acabados nobles como el mármol. Tradicional y muy estético, da paramentos lisos, brillantes y transpirables.
Ver ficha MorterosRevestimiento continuo de base cemento de pocos milímetros que se aplica sobre suelos y paredes existentes. Acabado moderno y sin juntas.
Ver ficha MorterosMortero fluido que se extiende solo y nivela el soporte formando una superficie lisa y plana. Base ideal antes de colocar pavimentos o para suelo radiante.
Ver ficha MorterosAdhesivo cementoso para fijar baldosas cerámicas y porcelánicas a suelos y paredes. Sustituye al cemento tradicional con mayor adherencia y trabajabilidad.
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