Aislante mineral ligero y económico fabricado con fibras de vidrio. Ofrece buen aislamiento térmico y acústico, muy usado en interiores y cubiertas.
La fibra de vidrio es un aislante mineral fabricado a partir de vidrio fundido convertido en finísimas fibras que se aglomeran formando mantas o paneles ligeros. Es uno de los aislantes más extendidos en interiores por su bajo coste y su buen comportamiento térmico y acústico.
Su capacidad aislante procede del aire inmóvil atrapado entre las fibras, que frena el paso del calor; por eso ofrece una conductividad térmica baja (0,032–0,040 W/mK) con muy poco peso. Esa misma estructura porosa la hace eficaz para absorber el ruido aéreo, lo que la convierte en una solución habitual entre los tipos de aislamiento acústico de tabiques y trasdosados. Pierde prestaciones si se comprime al instalarla o si se moja, así que debe colocarse holgada y siempre en seco.
Es habitual en tabiques, trasdosados, cubiertas y falsos techos, así como en el aislamiento de instalaciones y conductos. Frente a la lana de roca, gana en precio y ligereza, pero pierde en fuego y acústica, ya que la lana de roca soporta mayores temperaturas y, por su mayor densidad, atenúa algo mejor el sonido. Aun así, su clasificación Euroclase A1/A2 la hace un material no combustible o casi, una ventaja frente a los aislantes sintéticos que se entiende mejor conociendo la reacción al fuego y las Euroclases.
Al manipularla conviene usar guantes, mascarilla y gafas, porque las fibras pueden irritar la piel y las vías respiratorias durante la instalación. Las lanas minerales actuales cumplen la normativa europea de biosolubilidad, lo que garantiza que las fibras se eliminan del organismo y elimina las dudas sanitarias del pasado. Su empleo se enmarca en el CTE DB-HE (ahorro de energía) y el CTE DB-HR (protección frente al ruido), y al ser un material mineral resulta reciclable. En interiores secos su durabilidad es muy alta, ya que no se pudre ni pierde prestaciones con el tiempo.
La fibra de vidrio es más ligera y económica; la lana de roca soporta más temperatura y aísla mejor del ruido. Ambas aíslan bien térmicamente.
Sí, ofrece un buen aislamiento acústico, aunque algo inferior al de la lana de roca por su menor densidad.
Tiene muy buen comportamiento (Euroclase A1 o A2 según el producto), por lo que es un material no combustible o casi.
No debe quedar encharcada ni comprimida, ya que pierde capacidad aislante. En interiores secos su durabilidad es muy alta.
Las lanas minerales actuales cumplen la normativa europea de biosolubilidad. Conviene usar guantes y mascarilla al instalarla para evitar irritaciones.
Aislante de altísimas prestaciones formado por una estructura nanoporosa con más de un 90% de aire. Aísla con el mínimo espesor, ideal donde el espacio es crítico.
Ver ficha AislantesÁrido cerámico ligero (arlita) en forma de bolas porosas cocidas. Aligera hormigones y rellenos, drena, aísla y se usa también en jardinería y cubiertas.
Ver ficha AislantesAislante de papel reciclado que se insufla en cámaras y cubiertas. Ecológico, sin juntas y con muy buena inercia térmica y comportamiento acústico.
Ver ficha AislantesAislante natural obtenido del corcho tostado y expandido, sin aditivos. Buen comportamiento térmico y acústico, transpirable, imputrescible y muy sostenible.
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