Pavimento formado por áridos (mármol, granito) embebidos en cemento o resina y pulidos. Muy resistente y duradero, clásico en zonas comunes y rehabilitación.
El terrazo es un pavimento formado por áridos —normalmente fragmentos de mármol o granito— embebidos en un aglomerante de cemento o resina, que una vez endurecido se pule hasta obtener una superficie lisa y brillante. Es un clásico de la construcción española, muy presente en portales, escaleras y edificios públicos.
Es incombustible (Euroclase A1) y, una vez sellado, ofrece muy baja absorción de agua. Las baldosas de terrazo se fabrican conforme a la UNE-EN 13748, y su resistencia al deslizamiento debe ajustarse a la clase exigida por el CTE DB-SUA según la zona.
La mezcla de árido y aglomerante se vierte (terrazo continuo) o se prefabrica en baldosas, y después se pule para dejar el árido a la vista. El resultado es un suelo muy compacto, resistente al desgaste y con un aspecto característico de granos de piedra.
El tamaño del árido define el grano del acabado, desde el micrograno fino hasta el terrazo de grano grueso con fragmentos bien visibles. El aglomerante de cemento es el tradicional; los de resina permiten piezas más finas, mayor variedad cromática y menor absorción, a cambio de un comportamiento al fuego distinto.
Domina en zonas comunes, portales, locales, oficinas y edificios públicos por su resistencia al tránsito intenso. También es muy habitual en la rehabilitación de suelos clásicos. Si dudas entre opciones de pavimento interior, te orientará la guía sobre qué suelo elegir para tu casa.
Su resistencia al desgaste, muy alta, lo hace idóneo en escaleras y rellanos sometidos a paso continuo. En grandes superficies de terrazo continuo hay que prever juntas de dilatación que absorban los movimientos y eviten fisuras.
Es ideal donde priman la durabilidad y el tránsito, y tiene la ventaja de poder repulirse para renovarlo, lo que alarga mucho su vida útil frente a otros pavimentos. Si buscas calidez, una tarima de madera será más acogedora; si quieres reformar sin obra, el microcemento es más práctico.
Es un pavimento formado por áridos de mármol o granito embebidos en un aglomerante de cemento o resina, que tras fraguar se pule para obtener una superficie lisa y resistente.
Sí. Una de sus ventajas es que se puede repulir y abrillantar para devolverle el aspecto original sin sustituir el pavimento.
Mucho. Resiste muy bien el desgaste y el alto tránsito, por eso es tan habitual en portales, escaleras y edificios públicos.
Poco si está bien sellado: limpieza habitual y un abrillantado periódico. Conviene evitar productos ácidos que atacan el cemento.
Pieza de piedra u hormigón para pavimentos exteriores. Muy resistente al tráfico, permeable según el sistema y fácil de reparar pieza a pieza.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria formada por granos de arena cementados. De tonos cálidos y fácil de labrar, muy usada en fachadas y restauración, aunque porosa y abrasiva.
Ver ficha PiedraRoca volcánica oscura, muy dura y densa, de gran resistencia al desgaste y a la intemperie. Usada en pavimentos, fachadas y adoquines, y como árido de calidad.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria de carbonato cálcico, de tono claro y aspecto cálido. Fácil de trabajar y muy usada en fachadas, suelos y sillería, aunque sensible a los ácidos.
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