Metal denso, blando y muy maleable, tradicional en cubiertas, impermeabilizaciones y protección radiológica. Hoy restringido en instalaciones de agua potable.
El plomo es un metal denso, blando y extraordinariamente maleable que ha acompañado a la construcción durante siglos. Hoy su uso está acotado por su toxicidad, pero sigue siendo insustituible en ciertos remates de cubierta y en protección radiológica.
Su gran maleabilidad permite adaptarlo a cualquier forma y encuentro, y su excelente resistencia a la corrosión le da una durabilidad enorme. A cambio, es muy pesado, mecánicamente débil y, sobre todo, tóxico.
Su resistencia a la corrosión se debe a que, al contacto con el aire y la humedad, forma una pátina superficial de carbonatos y óxidos que protege el metal subyacente y frena su degradación. Esa misma estabilidad química, unida a su alta densidad, lo convierte en una barrera muy eficaz frente al agua y a la radiación ionizante, donde pocos materiales lo igualan a igual espesor.
Se emplea en remates, babetas y limahoyas de cubierta, en la impermeabilización de encuentros complejos, en protección frente a la radiación y en la restauración de cubiertas históricas, como las de zinc o pizarra que repasamos entre los tipos de tejas y cubiertas.
En cubierta hay que prever su dilatación térmica —dilata y contrae notablemente con la temperatura— y evitar el contacto directo con metales como el aluminio, que pueden generar pares galvánicos y acelerar la corrosión del más activo. Por su peso, también conviene comprobar que el soporte y la estructura lo admiten.
La precaución es ineludible: el plomo es tóxico por ingestión e inhalación de polvos o humos. En obra debe manipularse con guantes, evitar cortarlo o soldarlo en espacios mal ventilados y extremar la higiene de manos. Esta toxicidad es la razón de su prohibición en agua de consumo (RD 140/2003), que lo ha desterrado de los tipos de tuberías de fontanería actuales.
Tiene sentido en impermeabilizaciones y remates donde su maleabilidad y durabilidad no tienen rival. Nunca debe usarse en conducciones de agua potable —está prohibido por su toxicidad— ni en contacto con alimentos.
Sobre todo para remates, babetas e impermeabilización de encuentros en cubiertas, y como barrera de protección radiológica, gracias a su maleabilidad y durabilidad.
Porque es tóxico: el plomo puede disolverse en el agua y dañar la salud. Por eso está prohibido en las instalaciones de agua potable.
Apenas. Forma una capa superficial que lo protege, lo que le da una durabilidad enorme en cubiertas, donde puede durar más de un siglo.
Requiere precaución e higiene, ya que es tóxico por ingestión e inhalación de polvo o humos. En obra se manipula con medidas de protección.
Metal ligero y resistente a la corrosión, muy usado en carpintería, fachadas y cerramientos. Un tercio del peso del acero y totalmente reciclable.
Ver ficha MetalesAleación de cobre y estaño, resistente a la corrosión y de aspecto noble. Muy usado en herrajes, ornamentación, esculturas y elementos arquitectónicos singulares.
Ver ficha MetalesMetal noble, dúctil y excelente conductor, muy usado en fontanería, electricidad y cubiertas. Forma una pátina protectora que lo hace muy duradero.
Ver ficha MetalesAleación de hierro con alto contenido en carbono, moldeable y muy resistente a compresión. Tradicional en tuberías, columnas, radiadores y elementos decorativos.
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