Metal ligero y duradero usado en cubiertas, fachadas y remates. Forma una pátina autoprotectora que le da una vida útil muy larga con bajo mantenimiento.
El zinc es un metal ligero y muy duradero que, al exponerse al ambiente, forma una pátina autoprotectora de carbonato de zinc. Esa capa estable lo convierte en un material de cubierta y fachada de muy bajo mantenimiento y estética contemporánea. En construcción se emplea como zinc-titanio, una aleación con pequeñas adiciones de titanio y cobre que mejora su comportamiento mecánico y su resistencia.
Una vez formada la pátina, el zinc se protege solo y puede durar de 30 a 100 años sin necesidad de pintura ni tratamientos. Es ligero y muy maleable, lo que permite ejecutar cubiertas de formas complejas con juntas alzadas —una de las soluciones metálicas entre los tipos de tejas y cubiertas—, además de canalones, bajantes y remates. En fachada encaja muy bien en soluciones de fachada ventilada.
Se comercializa en su tono natural brillante, que evoluciona hacia un gris mate al patinarse, o prepatinado de fábrica en acabados grises o negros, lo que da desde el principio el aspecto definitivo y uniforme buscado en muchos proyectos.
Tiene una dilatación térmica alta, por lo que su montaje emplea fijaciones y juntas que permiten el movimiento sin deformarlo, y exige un soporte ventilado que no retenga humedad por debajo. Como precaución clave, no debe entrar en contacto ni quedar aguas abajo del cobre, ya que se produciría corrosión galvánica.
También conviene evitar pendientes nulas con agua estancada y el contacto con aguas ácidas o con maderas que liberan ácidos, como el roble o el castaño sin tratar, que pueden atacar el metal por su cara inferior.
Destaca en cubiertas, fachadas, canalones y remates, sobre todo en arquitectura contemporánea por su estética metálica. Comparte usos de cubierta con el cobre, con un coste algo menor, pero con la misma incompatibilidad entre ambos.
El zinc es 100 % reciclable sin perder propiedades, y buena parte del que se emplea procede de material recuperado. Unido a su larga vida útil y a su nulo mantenimiento, esto lo sitúa entre los materiales más sostenibles a lo largo del ciclo de vida del edificio.
Sobre todo en cubiertas, fachadas, canalones y remates, donde se valora su durabilidad, su ligereza y su estética metálica contemporánea.
Según el ambiente, puede durar de 30 a 100 años con muy poco mantenimiento, gracias a su pátina autoprotectora.
Porque forman un par galvánico: el agua que arrastra cobre corroe el zinc. Por eso el zinc nunca debe ir aguas abajo del cobre.
Sí, tiene una dilatación térmica alta, por lo que su montaje usa juntas y fijaciones que permitan el movimiento sin deformarlo.
Muy poco. Su pátina lo protege sola; basta con asegurar un buen drenaje y evitar el agua estancada o ácida.
Metal ligero y resistente a la corrosión, muy usado en carpintería, fachadas y cerramientos. Un tercio del peso del acero y totalmente reciclable.
Ver ficha MetalesAleación de cobre y estaño, resistente a la corrosión y de aspecto noble. Muy usado en herrajes, ornamentación, esculturas y elementos arquitectónicos singulares.
Ver ficha MetalesMetal noble, dúctil y excelente conductor, muy usado en fontanería, electricidad y cubiertas. Forma una pátina protectora que lo hace muy duradero.
Ver ficha MetalesAleación de hierro con alto contenido en carbono, moldeable y muy resistente a compresión. Tradicional en tuberías, columnas, radiadores y elementos decorativos.
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