Aleación de hierro con alto contenido en carbono, moldeable y muy resistente a compresión. Tradicional en tuberías, columnas, radiadores y elementos decorativos.
El hierro fundido (o fundición) es una aleación de hierro con un contenido de carbono elevado (2-4 %), muy superior al del acero. Ese carbono lo hace muy fácil de fundir y moldear en formas complejas, y le da una gran resistencia a compresión, a cambio de una mayor fragilidad.
El hierro fundido resiste enormes cargas de compresión —de ahí su uso histórico en columnas—, pero es frágil ante la tracción y los impactos: un golpe seco puede quebrarlo. Por eso se reserva para elementos que trabajan a compresión o que no reciben golpes, y resulta difícil de soldar.
Esa fragilidad proviene de su microestructura: el carbono sobrante precipita en forma de grafito, que actúa como concentrador de tensiones. En la fundición gris el grafito es laminar y quebradizo; en la fundición dúctil (o nodular) se obtiene grafito esferoidal, mucho más tenaz, lo que ha permitido emplearla con seguridad en tuberías a presión —una de las opciones clásicas entre los tipos de tuberías de fontanería y saneamiento— y tapas de registro modernas.
Su facilidad de moldeo lo hizo protagonista de la arquitectura del hierro del siglo XIX y sigue presente hoy en tuberías de saneamiento, radiadores y mobiliario urbano. En radiadores se aprovecha su gran inercia térmica: tarda en calentarse pero mantiene el calor mucho tiempo, dando un confort muy estable.
El hierro fundido se oxida si no se protege, aunque la capa de óxido superficial frena el avance del ataque. En tuberías enterradas o expuestas se recurre a recubrimientos epoxídicos, bituminosos o galvanizados para garantizar su durabilidad. La calidad del material de fundición se rige por la UNE-EN 1561 (fundición gris), mientras que las tuberías de saneamiento siguen la UNE-EN 877.
Es tradicional en tuberías, columnas, radiadores y elementos decorativos. Frente al acero estructural, gana en resistencia a compresión y facilidad de moldeo, pero pierde en tenacidad y ligereza, ya que es de los metales más densos según el peso de los materiales de construcción. Conviene reservarlo para elementos que trabajan a compresión o que no reciben impactos, y nunca intentar soldarlo como el acero.
El hierro fundido tiene más carbono, lo que lo hace más resistente a compresión y moldeable, pero más frágil; el acero es más tenaz y se conforma y suelda mejor.
Por su gran inercia térmica: tarda en calentarse pero mantiene el calor mucho tiempo, lo que da un confort estable.
Puede oxidarse si no se protege, aunque forma una capa de óxido que frena el avance. En tuberías enterradas se protege adecuadamente.
Sí, ante impactos y tracción es frágil, por eso se usa donde domina la compresión, como columnas o tuberías.
Metal ligero y resistente a la corrosión, muy usado en carpintería, fachadas y cerramientos. Un tercio del peso del acero y totalmente reciclable.
Ver ficha MetalesAleación de cobre y estaño, resistente a la corrosión y de aspecto noble. Muy usado en herrajes, ornamentación, esculturas y elementos arquitectónicos singulares.
Ver ficha MetalesMetal noble, dúctil y excelente conductor, muy usado en fontanería, electricidad y cubiertas. Forma una pátina protectora que lo hace muy duradero.
Ver ficha MetalesAleación de cobre y zinc, dorada y fácil de mecanizar. Muy usada en grifería, herrajes, válvulas y elementos decorativos por su resistencia y estética.
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