Aleación de cobre y estaño, resistente a la corrosión y de aspecto noble. Muy usado en herrajes, ornamentación, esculturas y elementos arquitectónicos singulares.
El bronce es una de las aleaciones metálicas más antiguas, formada por cobre y estaño. En construcción y arquitectura se valora por su resistencia a la corrosión, su durabilidad y un aspecto noble que mejora con el tiempo.
Al exponerse al aire, el bronce desarrolla una pátina superficial que lo protege de la corrosión y le da su característico tono envejecido. Es resistente al desgaste y muy duradero, aunque pesado y de precio elevado.
Esa pátina, que evoluciona del dorado inicial hacia tonos pardos o verdosos, no es un defecto sino una capa estable que frena el avance de la corrosión hacia el interior del metal. Si se desea conservar el brillo original, hay que limpiar y proteger la pieza periódicamente; si se acepta la pátina, el mantenimiento es prácticamente nulo y la vida útil, muy larga.
Se emplea en herrajes, manillas y ornamentación de calidad, esculturas, placas, pasamanos y detalles arquitectónicos singulares, donde su nobleza y durabilidad marcan la diferencia.
Su buena colabilidad lo hace idóneo para piezas fundidas de cierta complejidad —esculturas, campanas, placas conmemorativas—, mientras que su resistencia al desgaste le da ventaja en elementos sometidos a uso continuo, como manillas y pomos. Por su coste y su peso, sin embargo, se reserva para detalles singulares más que para grandes superficies.
Al combinarlo con otros metales conviene vigilar el par galvánico: el contacto con metales muy distintos en presencia de humedad puede acelerar la corrosión del menos noble, por lo que se recomiendan fijaciones compatibles o aislamientos adecuados. Su densidad elevada, cercana a los 8.800 kg/m³ —de las más altas si la comparamos con el peso de otros materiales de construcción—, obliga además a dimensionar bien los anclajes de las piezas de cierto tamaño.
Es ideal para elementos de prestigio y larga vida donde la estética importa. Conviene no confundirlo con el latón (cobre y zinc): el bronce es más resistente a la corrosión y de tono más oscuro. Para usos estructurales o económicos hay metales más adecuados.
Es una aleación metálica de cobre y estaño, conocida por su resistencia a la corrosión, su durabilidad y su aspecto noble.
El bronce es cobre con estaño; el latón es cobre con zinc. El bronce suele ser más resistente a la corrosión y de tono más oscuro.
Forma una pátina superficial al oxidarse que, lejos de dañarlo, lo protege. Esa pátina es la que da el característico tono envejecido.
Sobre todo en herrajes de calidad, ornamentación, esculturas, pasamanos y detalles arquitectónicos donde se busca durabilidad y prestigio.
Metal ligero y resistente a la corrosión, muy usado en carpintería, fachadas y cerramientos. Un tercio del peso del acero y totalmente reciclable.
Ver ficha MetalesMetal noble, dúctil y excelente conductor, muy usado en fontanería, electricidad y cubiertas. Forma una pátina protectora que lo hace muy duradero.
Ver ficha MetalesAleación de hierro con alto contenido en carbono, moldeable y muy resistente a compresión. Tradicional en tuberías, columnas, radiadores y elementos decorativos.
Ver ficha MetalesAleación de cobre y zinc, dorada y fácil de mecanizar. Muy usada en grifería, herrajes, válvulas y elementos decorativos por su resistencia y estética.
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