Panel prefabricado de dos chapas metálicas con un núcleo aislante. Cierra y aísla cubiertas y fachadas en un solo montaje rápido y en seco, muy usado en naves.
El panel sándwich es un cerramiento prefabricado formado por dos chapas metálicas con un núcleo aislante en su interior. Su gran ventaja es que cierra y aísla a la vez en un único elemento que se monta en seco, lo que lo ha convertido en el estándar de la construcción industrial; repasamos su balance completo en ventajas y desventajas del panel sándwich.
Las chapas exteriores aportan resistencia y estanqueidad, mientras que el núcleo —de PUR, PIR o lana de roca— aporta el aislamiento; en la guía de tipos de paneles sándwich detallamos las diferencias entre cada núcleo. El conjunto es ligero y se atornilla rápidamente sobre la estructura.
El comportamiento estructural se basa en el efecto sándwich: las dos chapas, separadas por el núcleo, trabajan como las alas de una viga y soportan los esfuerzos de flexión, mientras el núcleo las mantiene unidas y transmite el cortante. Esto permite cubrir luces apreciables entre apoyos con muy poco peso, reduciendo la estructura portante necesaria. Las chapas suelen ir galvanizadas y prelacadas, y muchos paneles incorporan perfilados, juntas machihembradas y solapes que mejoran la estanqueidad.
Domina en cubiertas y fachadas de naves industriales, edificios logísticos, cámaras frigoríficas y construcciones agropecuarias, donde la rapidez de montaje y el bajo peso son decisivos.
El comportamiento frente al fuego depende directamente del núcleo, algo que conviene leer junto a la reacción al fuego de los materiales y sus Euroclases: los de lana de roca son incombustibles y se exigen donde la seguridad contra incendios es crítica, mientras que los de PUR y PIR, aunque el PIR carboniza mejor, requieren más cautela. La durabilidad la marca el estado del prelacado de las chapas; los golpes y rayas que dejan el metal al descubierto pueden iniciar corrosión, sobre todo en ambientes marinos o agresivos.
Es ideal para construcción rápida y en seco de grandes superficies. La elección del núcleo es clave: si el fuego es crítico, conviene la lana de roca; si prima el aislamiento por espesor, el PIR. Su estética industrial lo hace menos habitual en vivienda tradicional.
Es un panel prefabricado formado por dos chapas metálicas con un núcleo aislante en medio, que cierra y aísla cubiertas o fachadas en un único elemento de montaje rápido.
Depende de las prestaciones: el PUR y el PIR aíslan más por espesor; la lana de roca ofrece mucho mejor comportamiento frente al fuego y a la acústica.
Sobre todo en cubiertas y fachadas de naves industriales, edificios logísticos, cámaras frigoríficas y construcciones agropecuarias, por su rapidez de montaje.
Sí, integra el aislamiento en el propio cerramiento. La clave está en ejecutar bien las juntas para no crear puentes térmicos que reduzcan su eficacia.
Metal ligero y resistente a la corrosión, muy usado en carpintería, fachadas y cerramientos. Un tercio del peso del acero y totalmente reciclable.
Ver ficha MetalesAleación de cobre y estaño, resistente a la corrosión y de aspecto noble. Muy usado en herrajes, ornamentación, esculturas y elementos arquitectónicos singulares.
Ver ficha MetalesMetal noble, dúctil y excelente conductor, muy usado en fontanería, electricidad y cubiertas. Forma una pátina protectora que lo hace muy duradero.
Ver ficha MetalesAleación de hierro con alto contenido en carbono, moldeable y muy resistente a compresión. Tradicional en tuberías, columnas, radiadores y elementos decorativos.
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