Aleación de cobre y zinc, dorada y fácil de mecanizar. Muy usada en grifería, herrajes, válvulas y elementos decorativos por su resistencia y estética.
El latón es una aleación de cobre y zinc cuya proporción puede variar para ajustar sus propiedades. Es de color dorado, resistente a la corrosión y, sobre todo, muy fácil de mecanizar, lo que lo hace idóneo para piezas pequeñas y precisas.
El latón se tornea, rosca y mecaniza con gran facilidad, por eso es el material de referencia para fabricar grifos, válvulas y herrajes. A esto suma una estética dorada muy apreciada en decoración e iluminación, que puede pulirse a brillo o dejarse envejecer con una pátina mate.
La proporción de zinc define su comportamiento: los latones de hasta el 37 % de zinc (fase alfa) son muy deformables en frío e idóneos para embutición, mientras que los de mayor contenido (alfa-beta) se mecanizan mejor por arranque de viruta, a menudo con una pequeña adición de plomo que facilita el corte. Esta versatilidad explica su presencia tanto en piezas estampadas como en componentes torneados de precisión.
Resiste bien la corrosión, algo menos que el cobre puro, y tiene propiedades antibacterianas útiles en fontanería, donde es la base de griferías y conexiones entre los tipos de tuberías de fontanería y sus accesorios. Su problema específico es el descincado: en ciertas aguas, el latón común pierde zinc y se debilita. Se evita con latones específicos resistentes al descincado (marcados como DZR/CR) para esas instalaciones. Otro riesgo, menos frecuente, es la corrosión bajo tensión en presencia de amoniaco, que conviene tener en cuenta en ambientes industriales.
Domina la grifería, los herrajes, las manillas y la decoración. Combina resistencia, estética y facilidad de fabricación, lo que lo hace insustituible en piezas mecanizadas de pequeño tamaño.
Sin mantenimiento, el latón se oscurece con una pátina natural; si se busca el brillo dorado, basta con limpiezas suaves y un lacado protector que evite la oxidación superficial. Es un material totalmente reciclable: la chatarra de latón se refunde sin apenas pérdida de propiedades, lo que reduce su impacto ambiental, alarga su vida útil y mantiene un valor residual alto, aunque su precio de partida sea superior al del acero.
Es una aleación de cobre y zinc, de color dorado, muy usada en grifería, herrajes y decoración por su resistencia y su facilidad de mecanizado.
No se oxida como el hierro; se oscurece formando una pátina. Resiste bien la corrosión, aunque algo menos que el cobre puro.
Porque se mecaniza con facilidad, resiste la corrosión del agua y es antibacteriano, ideal para grifos y válvulas.
Es la pérdida selectiva de zinc del latón en ciertas aguas, que lo debilita. Se evita con latones específicos resistentes al descincado.
Metal ligero y resistente a la corrosión, muy usado en carpintería, fachadas y cerramientos. Un tercio del peso del acero y totalmente reciclable.
Ver ficha MetalesAleación de cobre y estaño, resistente a la corrosión y de aspecto noble. Muy usado en herrajes, ornamentación, esculturas y elementos arquitectónicos singulares.
Ver ficha MetalesMetal noble, dúctil y excelente conductor, muy usado en fontanería, electricidad y cubiertas. Forma una pátina protectora que lo hace muy duradero.
Ver ficha MetalesAleación de hierro con alto contenido en carbono, moldeable y muy resistente a compresión. Tradicional en tuberías, columnas, radiadores y elementos decorativos.
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