Aislante natural de origen animal a base de lana de oveja. Transpirable, renovable y capaz de regular la humedad ambiente, muy usado en bioconstrucción.
La lana de oveja es un aislante natural de origen animal que aprovecha las propiedades de la fibra de lana para regular la temperatura y la humedad. Es uno de los materiales preferidos en bioconstrucción por su carácter renovable, saludable y transpirable.
Las fibras de lana atrapan aire en su interior rizado, lo que le da una conductividad térmica de entre 0,035 y 0,045 W/mK, comparable a la de las lanas minerales. Su rasgo distintivo es la capacidad de absorber y ceder vapor de agua sin perder prestaciones, lo que ayuda a evitar condensaciones; aun así, conviene entender el papel de la barrera de vapor en el cerramiento.
La lana puede retener hasta un tercio de su peso en humedad sin notarse húmeda al tacto ni perder capacidad aislante, comportándose como un regulador higrotérmico que amortigua los picos de humedad interior. Esa inercia frente al vapor es la razón por la que se valora tanto en cerramientos de madera, donde el control de las condensaciones intersticiales resulta crítico.
Se emplea en cubiertas, trasdosados y tabiquería, y en el relleno de cámaras, especialmente en construcción con madera y rehabilitación de edificios donde interesa un cerramiento transpirable. Se comercializa en mantas, paneles semirrígidos y a granel para insuflar, lo que permite adaptarla tanto a obra nueva como a la mejora de forjados y faldones existentes.
Es ideal si buscas un material natural, saludable y regulador de la humedad, y figura entre los materiales sostenibles de construcción de menor impacto. Frente a la lana de roca gana en sostenibilidad y confort higrotérmico, pero es más cara y necesita tratamiento antipolillas.
Bien instalada y protegida de la humedad líquida continua, la lana de oveja mantiene sus prestaciones durante décadas sin asentarse de forma apreciable. El tratamiento antipolillas aplicado en fábrica (habitualmente con sales naturales) debe ser efectivo y, junto a una sal de bórax para el fuego, eleva su comportamiento a Euroclase E autoextinguible. No requiere mantenimiento en uso, pero conviene evitar comprimirla, ya que la pérdida de espesor reduce directamente su capacidad aislante.
Sí. Tiene una conductividad térmica similar a la de las lanas minerales, con la ventaja añadida de una excelente regulación de la humedad.
Muy bien. La fibra de lana puede absorber y ceder vapor de agua sin perder capacidad aislante, ayudando a mantener un ambiente equilibrado.
Sí. Para evitar polillas y mejorar su comportamiento frente al fuego se aplican tratamientos específicos durante su fabricación.
Para quien prioriza la bioconstrucción, los materiales naturales y un ambiente interior saludable y transpirable, asumiendo un precio mayor.
Aislante de altísimas prestaciones formado por una estructura nanoporosa con más de un 90% de aire. Aísla con el mínimo espesor, ideal donde el espacio es crítico.
Ver ficha AislantesÁrido cerámico ligero (arlita) en forma de bolas porosas cocidas. Aligera hormigones y rellenos, drena, aísla y se usa también en jardinería y cubiertas.
Ver ficha AislantesAislante de papel reciclado que se insufla en cámaras y cubiertas. Ecológico, sin juntas y con muy buena inercia térmica y comportamiento acústico.
Ver ficha AislantesAislante natural obtenido del corcho tostado y expandido, sin aditivos. Buen comportamiento térmico y acústico, transpirable, imputrescible y muy sostenible.
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