Piedra aglomerada de cuarzo natural (en torno al 90 %) unido con resinas y pigmentos. Es uno de los materiales más usados en encimeras por su dureza y su nula porosidad.
El cuarzo compacto es una piedra aglomerada que se ha convertido en uno de los materiales estrella para encimeras. Se fabrica con cuarzo natural triturado —en torno al 90 %— unido con resinas y pigmentos, lo que le da una combinación difícil de igualar: la dureza de la piedra y la higiene de una superficie no porosa.
A diferencia del granito o el mármol, no es una piedra natural extraída de cantera, sino un material técnico fabricado en tableros (marcas conocidas son Silestone o Compac). Su base es el cuarzo, uno de los minerales más duros (7 en la escala de Mohs), por lo que resiste muy bien el rayado del uso diario. La gran ventaja frente a la piedra natural es que no es poroso: no absorbe líquidos, no mancha y no necesita el sellado periódico que sí requieren el granito o el mármol. Además, al fabricarse de forma controlada, ofrece un color y una veta uniformes y una enorme variedad de acabados.
Su punto débil es el calor: la resina que aglutina el cuarzo se daña por encima de cierta temperatura, así que no conviene apoyar ollas o sartenes calientes directamente. Tampoco es apto para exteriores con sol directo, porque la radiación UV decolora la resina con el tiempo.
Se usa sobre todo en encimeras de cocina, donde su higiene y resistencia a las manchas brillan, y también en encimeras de baño, lavabos, frentes, salpicaderos y revestimientos interiores. Es muy apreciado allí donde se busca una superficie limpia, sin juntas visibles y de mantenimiento mínimo.
Es ideal para quien quiere una encimera resistente, higiénica y de color homogéneo sin preocuparse del mantenimiento. Si dudas entre materiales, compáralo con la piedra natural y el porcelánico según la prioridad: el cuarzo gana en uniformidad e higiene; el granito, en resistencia al calor; el porcelánico, en aptitud para exteriores. Recuerda siempre proteger la superficie del calor directo y evitar su uso en exteriores soleados, que son sus dos limitaciones reales.
Es una piedra aglomerada formada por cuarzo natural triturado (en torno al 90 %) unido con resinas de poliéster y pigmentos. No es piedra natural, sino un material técnico fabricado en tableros, muy usado en encimeras. Marcas conocidas son Silestone o Compac.
Cada uno tiene sus ventajas. El cuarzo compacto es más uniforme, no poroso y no necesita sellado, por lo que mancha menos. El granito resiste mejor el calor y es piedra 100 % natural. Para cocina, el cuarzo gana en higiene y mantenimiento.
No conviene apoyar recipientes muy calientes directamente, porque la resina que une el cuarzo puede dañarse o decolorarse con el calor intenso. Es su principal limitación: hay que usar siempre un salvamanteles o una rejilla.
Muy poco. Al no ser poroso no requiere el sellado periódico del granito o el mármol, y se limpia con agua y jabón neutro. Solo hay que evitar el calor directo y los productos abrasivos.
Pieza de piedra u hormigón para pavimentos exteriores. Muy resistente al tráfico, permeable según el sistema y fácil de reparar pieza a pieza.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria formada por granos de arena cementados. De tonos cálidos y fácil de labrar, muy usada en fachadas y restauración, aunque porosa y abrasiva.
Ver ficha PiedraRoca volcánica oscura, muy dura y densa, de gran resistencia al desgaste y a la intemperie. Usada en pavimentos, fachadas y adoquines, y como árido de calidad.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria de carbonato cálcico, de tono claro y aspecto cálido. Fácil de trabajar y muy usada en fachadas, suelos y sillería, aunque sensible a los ácidos.
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