Roca metamórfica muy dura y rica en cuarzo, de gran resistencia al rayado, a las manchas y a la intemperie. Muy apreciada en encimeras y revestimientos.
La cuarcita es una roca metamórfica natural compuesta en su mayor parte por cuarzo, lo que la convierte en una de las piedras más duras y resistentes que se usan en construcción y decoración. Es muy apreciada en encimeras y revestimientos de alto nivel por su dureza y su belleza.
Con una dureza Mohs cercana a 7, la cuarcita raya el vidrio y resiste muy bien el desgaste, el rayado y los ácidos, mejor que el mármol. Su baja porosidad le da además buena resistencia a las manchas y a la intemperie.
Esta dureza procede de su origen: la cuarcita nace de areniscas ricas en cuarzo sometidas a altas presiones y temperaturas, que recristalizan los granos hasta soldarlos en una masa compacta. A diferencia del mármol o la caliza, que son carbonatos atacables por los ácidos, el cuarzo es químicamente inerte, de modo que el limón, el vinagre o los productos de limpieza habituales no la grababan ni opacan. Por eso es tan valorada en cocinas.
Se usa en encimeras de cocina exigentes, revestimientos de fachada, suelos de prestigio y pavimentos exteriores, donde su dureza es una ventaja decisiva. Si estás eligiendo superficie de trabajo, nuestra guía sobre qué material elegir para la encimera de cocina compara la cuarcita con el granito, el mármol y otras opciones.
Comercialmente existe una enorme variedad de cuarcitas, desde las blancas y grises hasta las exóticas con vetas azules, doradas o verdosas, muy demandadas en proyectos de diseño. No todas se comportan igual: algunas variedades tienen cierta porosidad y conviene sellarlas, mientras que otras son prácticamente impermeables. Conviene pedir información de la variedad concreta antes de decidir el acabado y el sellado.
Pese a su resistencia, la cuarcita agradece cuidados básicos: limpieza con agua y jabón neutro, evitar abrasivos agresivos y aplicar un sellante en las variedades más porosas, repitiéndolo cada cierto tiempo. Bien mantenida, su durabilidad es prácticamente ilimitada, lo que la convierte en una inversión a largo plazo frente a materiales más blandos.
Es ideal cuando buscas una piedra natural muy resistente para una encimera o un revestimiento que dure; entender los tipos de piedra natural ayuda a ver dónde encaja. Conviene no confundirla con el cuarzo aglomerado (resina + cuarzo), que es un producto industrial distinto. Su principal contrapartida es el precio y la dificultad de trabajarla por su dureza.
Es una roca metamórfica natural formada principalmente por cuarzo, lo que la hace extremadamente dura, resistente al rayado y a las manchas.
No. La cuarcita es una piedra natural; el llamado cuarzo de encimeras es un aglomerado fabricado con partículas de cuarzo y resina. Son materiales distintos.
Para encimeras suele serlo: es más dura y resiste mejor el rayado y los ácidos. El mármol es más blando y delicado, aunque también muy apreciado estéticamente.
Sí. Su baja absorción de agua y su resistencia a heladas la hacen apta para fachadas y pavimentos exteriores.
Pieza de piedra u hormigón para pavimentos exteriores. Muy resistente al tráfico, permeable según el sistema y fácil de reparar pieza a pieza.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria formada por granos de arena cementados. De tonos cálidos y fácil de labrar, muy usada en fachadas y restauración, aunque porosa y abrasiva.
Ver ficha PiedraRoca volcánica oscura, muy dura y densa, de gran resistencia al desgaste y a la intemperie. Usada en pavimentos, fachadas y adoquines, y como árido de calidad.
Ver ficha PiedraRoca sedimentaria de carbonato cálcico, de tono claro y aspecto cálido. Fácil de trabajar y muy usada en fachadas, suelos y sillería, aunque sensible a los ácidos.
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