Vidrio sometido a un tratamiento térmico que multiplica su resistencia. Vidrio de seguridad que, al romperse, se fragmenta en trozos pequeños y poco cortantes.
El vidrio templado es un vidrio sometido a un tratamiento térmico: se calienta hasta unos 600 °C y se enfría bruscamente. Ese choque deja la superficie en compresión y el núcleo en tracción, un equilibrio de tensiones que multiplica por cuatro o cinco su resistencia frente a un vidrio normal. Es, junto al laminado, uno de los tipos de vidrio de seguridad más habituales.
Gracias a esas tensiones internas, el templado aguanta mucho mejor los golpes y los cambios de temperatura. Y cuando finalmente rompe, lo hace fragmentándose en multitud de trozos pequeños y poco cortantes, en lugar de en esquirlas peligrosas. Por eso se considera un vidrio de seguridad y se exige en muchas aplicaciones.
Su gran limitación es que, una vez templado, no se puede cortar, taladrar ni mecanizar: cualquier intento lo rompe por completo. Todo el trabajo debe hacerse antes del tratamiento. Existe además un pequeño riesgo de rotura espontánea por inclusiones internas, que se reduce con un ensayo adicional (Heat Soak Test).
Es habitual en puertas, mamparas, barandillas, mobiliario y electrodomésticos. Frente al vidrio laminado, resiste más impacto pero, al romper, no retiene los fragmentos; por eso en suelos y techos suelen combinarse ambos (templado laminado).
Como todo el dimensionado se hace antes del tratamiento, hay que tener definidas las medidas, los taladros y el canteado antes de templar; en obra no caben ajustes. Los cantos deben pulirse o biselarse previamente, ya que un borde dañado concentra tensiones y favorece la rotura. Conviene también evitar apoyos puntuales rígidos y el contacto directo vidrio-metal, intercalando juntas elásticas que repartan las cargas y absorban dilataciones.
Además del templado, existe el vidrio termoendurecido, con un tratamiento térmico más suave que aumenta la resistencia sin llegar a fragmentarse en trozos pequeños; no es vidrio de seguridad, pero soluciona problemas de choque térmico. En cuanto a la rotura espontánea del templado, el ensayo Heat Soak Test somete las piezas a calor controlado para provocar antes de la instalación el fallo de las que contienen inclusiones, reduciendo así el riesgo en obra a valores muy bajos.
El templado es más resistente y al romper se deshace en trozos pequeños; el laminado puede romperse pero los fragmentos quedan pegados a una lámina. A menudo se combinan (templado laminado).
Sí. Al fragmentarse en trozos pequeños y poco cortantes reduce el riesgo de lesiones, por eso se exige en puertas, mamparas y barandillas.
No. Todo el corte, taladrado y mecanizado se hace antes del templado; después, cualquier intento de cortarlo lo rompe entero.
Existe un riesgo bajo de rotura espontánea por inclusiones internas. Es poco frecuente y se reduce con un tratamiento adicional (Heat Soak Test).
Sí, por el proceso de templado, pero su resistencia y seguridad lo justifican en la mayoría de aplicaciones donde hay riesgo de impacto.
Dos aislantes minerales muy usados: la lana de roca destaca en comportamiento al fuego y acústica; la fibra de vidrio es más ligera y económica.
Ver comparativaDos vidrios de seguridad: el templado es más resistente y al romper se deshace en trozos pequeños; el laminado retiene los fragmentos en su lámina.
Ver comparativaPieza hueca de vidrio (pavés) que deja pasar la luz manteniendo privacidad. Permite construir tabiques y paños translúcidos resistentes y decorativos.
Ver ficha VidrioUnidad de dos lunas separadas por una cámara de aire o gas. Mejora mucho el aislamiento térmico y acústico de las ventanas frente al vidrio simple.
Ver ficha VidrioVidrio con una capa metálica invisible que refleja el calor y reduce las pérdidas. Mejora mucho el aislamiento del acristalamiento sin restar luz natural.
Ver ficha VidrioDos o más lunas de vidrio unidas por láminas plásticas (PVB). Vidrio de seguridad que, al romperse, queda adherido a la lámina y no se desprende.
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