Vidrio con una capa metálica invisible que refleja el calor y reduce las pérdidas. Mejora mucho el aislamiento del acristalamiento sin restar luz natural.
El vidrio bajo emisivo lleva una capa metálica invisible (de óxidos, normalmente con plata) que apenas se nota a simple vista pero que cambia radicalmente el comportamiento térmico del acristalamiento: refleja el calor hacia el interior y reduce las pérdidas, sin restar luz natural. Se ha convertido en el estándar del acristalamiento eficiente y es prácticamente obligado para cumplir las exigencias del CTE DB-HE.
La capa de baja emisividad devuelve el calor radiante hacia dentro en invierno, de modo que la ventana pierde mucho menos calor. Existen capas “duras” (pirolíticas, más robustas) y “blandas” (magnetrón, más eficientes pero que deben ir protegidas en la cámara).
La diferencia se nota en la transmitancia térmica: un doble acristalamiento simple ronda un valor U de 2,8 W/m²K, mientras que con vidrio bajo emisivo y gas argón en la cámara puede bajar de 1,1 W/m²K. La capa se sitúa en la cara interior de la cámara y su orientación correcta es decisiva: montada al revés pierde gran parte de su eficacia.
Se integra en el doble y triple acristalamiento de ventanas de vivienda y oficina, y es clave en la rehabilitación energética de huecos y en grandes superficies acristaladas.
Resulta especialmente rentable al sustituir ventanas antiguas, donde el salto de aislamiento mejora el confort junto al hueco y elimina la sensación de pared fría y las condensaciones superficiales.
Es ideal para mejorar el aislamiento sin perder luz, sobre todo en clima frío. Funciona dentro de un doble acristalamiento y conviene acompañarlo de una carpintería aislante, ya que un marco deficiente limita su efecto; por eso es útil decidir vidrio y marco a la vez con ayuda de la guía sobre qué ventanas elegir. No debe confundirse con el vidrio de control solar.
Ambos tratamientos parten de capas sobre el vidrio, pero persiguen fines distintos: el bajo emisivo retiene el calor interior (clima frío), mientras que el control solar frena la entrada de radiación del sol (clima cálido). En orientaciones sur y climas mixtos a menudo se combinan en un mismo vidrio para equilibrar ambas necesidades.
Es un vidrio con una capa metálica invisible que refleja el calor, reduciendo las pérdidas a través de la ventana sin disminuir la entrada de luz natural.
Su capa de baja emisividad devuelve hacia el interior el calor radiante, de modo que el acristalamiento pierde mucho menos calor que un vidrio convencional.
No. El bajo emisivo busca retener el calor interior (clima frío); el de control solar busca frenar la entrada de calor del sol (clima cálido). A veces se combinan.
Su efecto se reduce: el marco puede convertirse en el punto débil. Para un buen resultado, conviene combinar vidrio bajo emisivo con una carpintería aislante.
Dos aislantes minerales muy usados: la lana de roca destaca en comportamiento al fuego y acústica; la fibra de vidrio es más ligera y económica.
Ver comparativaDos vidrios de seguridad: el templado es más resistente y al romper se deshace en trozos pequeños; el laminado retiene los fragmentos en su lámina.
Ver comparativaPieza hueca de vidrio (pavés) que deja pasar la luz manteniendo privacidad. Permite construir tabiques y paños translúcidos resistentes y decorativos.
Ver ficha VidrioUnidad de dos lunas separadas por una cámara de aire o gas. Mejora mucho el aislamiento térmico y acústico de las ventanas frente al vidrio simple.
Ver ficha VidrioDos o más lunas de vidrio unidas por láminas plásticas (PVB). Vidrio de seguridad que, al romperse, queda adherido a la lámina y no se desprende.
Ver ficha VidrioVidrio sometido a un tratamiento térmico que multiplica su resistencia. Vidrio de seguridad que, al romperse, se fragmenta en trozos pequeños y poco cortantes.
Ver ficha