Tubería de polietileno reticulado, flexible y resistente a temperatura y presión. Estándar en fontanería y suelo radiante por su fiabilidad y facilidad de montaje.
El PEX es una tubería de polietileno reticulado (cross-linked polyethylene), un plástico cuyas cadenas moleculares se enlazan químicamente para ganar resistencia a la temperatura y la presión. Se ha convertido en el estándar de la fontanería moderna y el suelo radiante.
La reticulación le permite soportar agua caliente y presión sin deformarse, manteniendo una gran flexibilidad. No se corroe ni se incrusta como las tuberías metálicas, y se instala con pocas uniones, lo que reduce fugas y mano de obra. Para situarlo frente a otras opciones, ayuda repasar los tipos de tuberías de fontanería que se emplean hoy.
Según el método de reticulación se distinguen tres tipos: PE-Xa (con peróxidos, el más flexible y con memoria de forma), PE-Xb (mediante silano, muy extendido) y PE-Xc (por haz de electrones). Los tres ofrecen prestaciones similares en la práctica. Para calefacción y suelo radiante se emplea PEX con barrera antioxígeno (EVOH), que impide que el oxígeno difunda a través de la pared del tubo y corroa los componentes metálicos del circuito.
Domina en fontanería de agua fría y caliente, suelo radiante y refrescante, y climatización, tanto en obra nueva como en rehabilitación de instalaciones. De hecho, es la tubería de referencia en la mayoría de sistemas de suelo radiante.
Las uniones se resuelven con accesorios específicos según el sistema: casquillo corredizo, prensado o racores rápidos. La memoria de forma del material favorece la estanqueidad de algunas de estas conexiones. Al instalarse en rollos largos y flexibles, permite tendidos continuos con muy pocos empalmes, casi siempre accesibles y registrables.
Una arquitectura muy habitual es la distribución con colectores: desde un punto central parten ramales independientes hasta cada punto de consumo, lo que mantiene un caudal estable, reduce uniones empotradas y facilita el aislamiento de averías. El tubo se protege con una vaina corrugada cuando va empotrado, permitiendo su dilatación y, llegado el caso, la sustitución del tramo sin romper el paramento.
Es ideal para instalaciones de agua y suelo radiante por su fiabilidad y rapidez de montaje. Frente al cobre gana en flexibilidad, precio y resistencia a la corrosión; debe protegerse de los rayos UV y no dejarse expuesto al sol.
Es una tubería de polietileno reticulado (cross-linked), un plástico cuyas moléculas se enlazan para ganar resistencia a la temperatura y la presión, muy usada en fontanería.
Para instalaciones de agua fría y caliente, suelo radiante y climatización, gracias a su flexibilidad, su resistencia y su facilidad de montaje con pocas uniones.
Tiene ventajas: no se corroe ni incrusta, es flexible y más rápido de instalar. El cobre es más rígido y resistente al calor extremo, pero más caro y laborioso.
No conviene exponerlo al sol: los rayos UV lo degradan. En tramos vistos debe protegerse o usarse en zonas no expuestas a la radiación solar.
Lámina de caucho sintético muy elástica y duradera, usada para impermeabilizar cubiertas y balsas. Resiste la intemperie, el ozono y los rayos UV durante décadas.
Ver ficha PolímerosLámina textil permeable de fibras sintéticas que separa, filtra, protege y drena en obra civil y edificación. Imprescindible bajo firmes, drenajes y cubiertas.
Ver ficha PolímerosPlástico técnico transparente (PMMA), rígido y muy luminoso. Alternativa al vidrio con gran transparencia y ligereza, aunque más frágil que el policarbonato.
Ver ficha PolímerosPlástico técnico transparente, ligero y muy resistente al impacto. Alternativa casi irrompible al vidrio en cubiertas, lucernarios y cerramientos translúcidos.
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