Lámina de caucho sintético muy elástica y duradera, usada para impermeabilizar cubiertas y balsas. Resiste la intemperie, el ozono y los rayos UV durante décadas.
El EPDM es un caucho sintético que se fabrica en láminas elásticas para impermeabilización. Es uno de los materiales más fiables y duraderos para cubiertas, capaz de aguantar décadas a la intemperie sin degradarse.
Su gran baza es la combinación de elasticidad y resistencia a la intemperie: se estira más del 300 %, se adapta a movimientos del soporte y no le afectan los rayos UV ni el ozono. Por eso su vida útil supera fácilmente los 50 años.
Esa elasticidad le permite acompañar las dilataciones y contracciones del soporte sin fisurarse, algo que penaliza a otras soluciones más rígidas. Además, mantiene sus propiedades en un amplio rango térmico (de -40 a +120 °C), por lo que no se vuelve quebradizo con el frío ni se reblandece con el calor. Al fabricarse en láminas de gran formato, una cubierta entera puede resolverse con muy pocas juntas, reduciendo los puntos potenciales de fallo.
Se usa para impermeabilizar cubiertas planas e invertidas, cubiertas ajardinadas, balsas, depósitos y jardineras, a menudo en una sola lámina de gran tamaño que minimiza las uniones.
En cubiertas ajardinadas resulta especialmente apreciado, porque resiste el contacto prolongado con la tierra húmeda y la presión de raíces, y su durabilidad evita tener que levantar la vegetación para repararlo. Sobre soportes ásperos conviene interponer una capa separadora o geotextil que lo proteja del punzonamiento. Las uniones se resuelven por vulcanización o con adhesivos y cintas específicas, y de su correcta ejecución depende buena parte de la fiabilidad del conjunto.
Es ideal cuando buscas una impermeabilización duradera y elástica, especialmente en cubiertas planas y ajardinadas. Si dudas entre soluciones, ayuda comparar sistemas en nuestra guía sobre qué impermeabilización elegir, y para el caso concreto de las cubiertas transitables conviene repasar cómo impermeabilizar una terraza. Conviene protegerlo de aceites e hidrocarburos y cuidar la ejecución de las uniones, que son su punto crítico. Frente a las láminas asfálticas, gana en elasticidad y vida útil; su principal limitación es la estética, ya que el acabado negro suele quedar oculto bajo grava o ajardinado.
Es un caucho sintético que se fabrica en láminas para impermeabilizar. Destaca por su gran elasticidad y su enorme durabilidad frente a la intemperie y los rayos UV.
Bien instalada, puede superar los 50 años, ya que no se degrada con el sol ni el ozono como otros materiales. Es una de las impermeabilizaciones más duraderas.
Sobre todo para impermeabilizar cubiertas planas, cubiertas ajardinadas, balsas y depósitos de agua, donde se aprovechan sus láminas grandes y su elasticidad.
Sí: es sensible a aceites e hidrocarburos, y sus uniones deben ejecutarse bien. También conviene protegerla frente a objetos punzantes.
Lámina textil permeable de fibras sintéticas que separa, filtra, protege y drena en obra civil y edificación. Imprescindible bajo firmes, drenajes y cubiertas.
Ver ficha PolímerosPlástico técnico transparente (PMMA), rígido y muy luminoso. Alternativa al vidrio con gran transparencia y ligereza, aunque más frágil que el policarbonato.
Ver ficha PolímerosTubería de polietileno reticulado, flexible y resistente a temperatura y presión. Estándar en fontanería y suelo radiante por su fiabilidad y facilidad de montaje.
Ver ficha PolímerosPlástico técnico transparente, ligero y muy resistente al impacto. Alternativa casi irrompible al vidrio en cubiertas, lucernarios y cerramientos translúcidos.
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