Madera modificada con calor (sin químicos) que gana estabilidad dimensional y resistencia a la humedad y los hongos. Ideal para exteriores, tarimas y fachadas.
La madera termotratada es madera natural modificada mediante un proceso de calor (entre 160 y 230 °C) en ausencia de oxígeno, sin productos químicos. Ese tratamiento cambia su estructura interna y le aporta estabilidad y resistencia que la madera sin tratar no tiene.
El calor descompone parcialmente las hemicelulosas, los azúcares de los que se alimentan los hongos, y reduce la capacidad de la madera para absorber agua. Eso mejora su estabilidad dimensional (se hincha y contrae menos) y su resistencia a la pudrición, elevándola a clase de uso 3-4. Como efecto visible, adquiere un tono oscuro uniforme en toda su masa, no solo en superficie, muy apreciado estéticamente.
Brilla en exteriores: tarima (decking), revestimientos de fachada ventilada, mobiliario de jardín y ambientes húmedos como saunas, donde la madera convencional sufriría más. Es una de las candidatas naturales cuando se valora qué madera elegir para exterior o se comparan pavimentos de exterior. Permite usar especies de crecimiento rápido y locales —pino, fresno, chopo— dándoles prestaciones que antes solo ofrecían las maderas tropicales, lo que reduce la dependencia de importaciones y mejora su perfil ambiental.
Es ideal cuando quieres madera natural y estable para exterior sin recurrir a biocidas. Frente a la madera sin tratar gana en durabilidad; frente al WPC (composite) mantiene el carácter de la madera real, aunque exige más mantenimiento del color.
El proceso vuelve la madera algo más frágil y reduce ligeramente su resistencia mecánica, por lo que conviene verificar su capacidad antes de darle un uso estructural exigente y fijarla con tornillería adecuada, pretaladrando para evitar fisuras. En exterior, la radiación solar la torna grisácea con el tiempo sin que pierda prestaciones; aplicar aceites o protectores con pigmento de forma periódica mantiene su tono oscuro original. No es imputrescible ni incombustible (Euroclase D), de modo que mejora a la madera natural pero no la hace eterna.
Es madera sometida a altas temperaturas en ausencia de oxígeno, lo que modifica su estructura para hacerla más estable y resistente a la humedad y los hongos, sin usar químicos.
Sí. Su mayor estabilidad y resistencia a la humedad la hacen ideal para tarimas, revestimientos y fachadas a la intemperie.
En exterior conviene aplicar aceites o protectores para mantener su color; si no, el sol la vuelve grisácea con el tiempo, aunque sin perder prestaciones.
Es más estable y resistente a la humedad y los hongos, pero algo más frágil mecánicamente, por lo que no siempre sustituye a la madera estructural.
Para tarima de exterior: la madera termotratada ofrece madera natural estable; el WPC (composite) imita la madera con un mantenimiento mínimo y máxima resistencia al agua.
Ver comparativaCarpintería de madera frente a PVC para ventanas: la madera aporta calidez y nobleza; el PVC gana en aislamiento, precio y nulo mantenimiento.
Ver comparativaMaterial vegetal de crecimiento muy rápido, ligero y sorprendentemente resistente. Alternativa sostenible para suelos, estructuras ligeras y revestimientos.
Ver ficha MaderaTablero de chapas de madera encoladas con las fibras cruzadas. Resistente, estable y versátil, muy usado en estructura ligera, mobiliario y encofrados.
Ver ficha MaderaMadera estructural formada por láminas encoladas en la misma dirección. Permite vigas y pórticos de gran luz, ligeros, renovables y de estética cálida.
Ver ficha MaderaPaneles macizos formados por capas de tablas encoladas en direcciones cruzadas. Material estructural renovable que almacena CO₂ y permite construcción industrializada en seco.
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