Madera estructural formada por láminas encoladas en la misma dirección. Permite vigas y pórticos de gran luz, ligeros, renovables y de estética cálida.
La madera laminada encolada (glulam) se fabrica encolando láminas de madera con las fibras en la misma dirección, formando piezas de gran tamaño. Al partir de láminas y no de troncos enteros, se eliminan los defectos puntuales (nudos, fendas) y se obtiene un material más homogéneo, resistente y fiable que la madera maciza.
Su gran ventaja es que permite crear vigas y pórticos de gran luz y de formas imposibles para la madera maciza, incluso curvas. Es uno de los protagonistas de la madera estructural: CLT y glulam. Todo ello con un peso muy bajo, lo que reduce las cargas sobre la cimentación y facilita el montaje. Por eso es la opción habitual en cubiertas de grandes espacios diáfanos.
Las piezas se fabrican de forma industrializada y precisa: las láminas se seleccionan por clase resistente, se encolan a presión con adhesivos estructurales y se mecanizan con control numérico, de modo que cada elemento llega a obra listo para montar. Esto permite alcanzar clases resistentes normalizadas (de GL24h a GL32h) con un comportamiento garantizado. Las uniones, normalmente metálicas, son un punto clave del diseño y deben proyectarse con cuidado, ya que de ellas depende la transmisión de esfuerzos entre piezas.
A pesar de ser madera, su comportamiento ante el fuego es predecible y seguro: se carboniza superficialmente a una velocidad conocida (unos 0,6–0,8 mm/min), y esa capa de carbón protege el núcleo, que mantiene su capacidad portante durante un tiempo determinado. Esto permite justificar su resistencia al fuego por cálculo.
Destaca en estructuras de gran luz vistas: cubiertas de naves, pabellones deportivos y pasarelas. Frente a la madera contralaminada (CLT), el glulam es lineal (vigas y pórticos) mientras que el CLT es superficial (paneles para muros y forjados); frente a la madera maciza, gana en tamaño, fiabilidad y prestaciones. Para entender cómo encaja la madera frente a soluciones convencionales, resulta útil la comparativa CLT vs hormigón.
El glulam encola las láminas en la misma dirección y se usa sobre todo para vigas y pórticos; el CLT cruza las capas 90° y forma paneles macizos para muros y forjados.
Su comportamiento es predecible. La madera se carboniza superficialmente a una velocidad conocida, protegiendo el núcleo y manteniendo la capacidad portante durante un tiempo definido.
Para estructuras de gran luz como cubiertas de naves, pabellones deportivos, pasarelas y pórticos, a menudo dejados vistos por su estética.
Mucho. Procede de bosques gestionados, almacena carbono y consume poca energía en su procesado frente al acero o el hormigón.
Bien protegido sí, pero la humedad es su principal enemigo. Requiere un buen diseño de la envolvente y, en exterior, tratamientos específicos.
Dos productos estructurales de madera moderna: el glulam es lineal (vigas y pórticos); el CLT es superficial (paneles para muros y forjados).
Ver comparativaPara tarima de exterior: la madera termotratada ofrece madera natural estable; el WPC (composite) imita la madera con un mantenimiento mínimo y máxima resistencia al agua.
Ver comparativaCarpintería de madera frente a PVC para ventanas: la madera aporta calidez y nobleza; el PVC gana en aislamiento, precio y nulo mantenimiento.
Ver comparativaMaterial vegetal de crecimiento muy rápido, ligero y sorprendentemente resistente. Alternativa sostenible para suelos, estructuras ligeras y revestimientos.
Ver ficha MaderaTablero de chapas de madera encoladas con las fibras cruzadas. Resistente, estable y versátil, muy usado en estructura ligera, mobiliario y encofrados.
Ver ficha MaderaPaneles macizos formados por capas de tablas encoladas en direcciones cruzadas. Material estructural renovable que almacena CO₂ y permite construcción industrializada en seco.
Ver ficha MaderaMadera aserrada directamente del tronco, sin transformar en tableros. Material noble y resistente para estructura, carpintería y suelos de calidad.
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